Postres típicos de Asturias por Semana Santa. - EUROPA PRESS
OVIEDO, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Semana Santa en Asturias se puede vivir desde muchos ángulos. Uno de ellos, quizá el que más público atraiga, es a través de su gastronomía tradicional, con una selección de dulces y postres típicos que llenan las pastelerías y hogares del Principado durante estas fechas.
Desde la costa hasta los valles mineros más profundos, la tradición repostera de la Semana Santa riega de azúcar glaseado y esponjosos bizcochos las calles de Asturias.
Entre los platos más representativos destacan los picatostes --o torrijas--, las marañuelas de Luanco, siempre enfrentadas a las de Candás, el Bollo de Avilés y el roscón de Pascua característico de la cuenca del Nalón.
UN DULCE INTERCAMBIO
Estos dulces típicos de Semana Santa en Asturias están asociados a la celebración de la Pascua. En los ocho días que dura la Semana Santa, se produce tradicionalmente en España un intercambio entre ahijados y padrinos que comienza con la entrega de la palma en el Domingo de Ramos, que este año se celebra el 29 de marzo.
Tras la recepción del ramo, los padrinos responden a este gesto de sus ahijados con la entrega de un dulce que, según la zona de Asturias en la que residan, puede ser un bollo, un huevo de chocolate o un roscón de varios pisos.
LA LUCHA HISTÓRICA QUE DIVIDE A CANDÁS Y LUANCO
En las localidades prácticamente limítrofes de Candás (Carreño) y Luanco (Gozón) la polémica está servida cada Semana Santa por el enfrentamiento histórico que divide a los candasinos y luanquinos entre partidarios y detractores de sus tradicionales marañuelas.
La principal diferencia radica en los ingredientes empleados para cada receta. Mientras que las de Candás se elaboran con huevo entero, las de Luanco solo emplean la yema, haciendo que las de Candás sean más tiernas que las de Luanco, con más textura de galleta.
La división que genera este dulce típico de Semana Santa no llega a la vecina Avilés, donde su Bollo de Pascua acapara todas las miradas cada Domingo de Resurrección. En el marco de las Fiestas del Bollo de Avilés, las calles de esta villa marinera asturiana se llenan de niños que reciben de sus padrinos este dulce a base de bizcocho mantecado recubierto de azúcar glaseado.
Los picatostes, muy presentes en diferentes puntos de la geografía española, tienen en Asturias una versión ligada a la cocina casera de aprovechamiento, donde el pan del día anterior se fríe y se baña en azúcar, canela o almíbar, convirtiéndose en un desayuno o merienda habitual en Cuaresma y Pascua.
Completando este mapa gastronómico se encuentra el roscón de Pascua propio de la cuenca del Nalón, heredero de la tradición de roscones festivos que marcan el fin de la Cuaresma y la llegada de la Pascua en muchas localidades asturianas. Este tipo de roscón, elaborado con una masa de hojaldre rellena con crema de almendras, acompaña a los ahijados cada Domingo de Resurrección hasta el año en el que se casan. Ese año, el padrino cierra la tradición entregando a su ahijado el roscón más grande de todos los que haya recibido, 'el floriu', que puede alcanzar hasta siete alturas.