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SANTANDER, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
El 27% de los cántabros tiene problemas de salud mental, una cifra que sitúa a la región tres puntos por encima de la media estatal. Así lo refleja el estudio sobre Salud Mental y Soledad no Deseada 2026 en Cantabria, impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES).
El trabajo se ha dado a conocer este martes en la sede de ONCE en Santander, en un acto que ha contado con la presencia de la consejera de Inclusión Social del Gobierno de Cantabria, Begoña Gómez del Río; el presidente del Consejo Territorial de ONCE Cantabria, Sergio Olavarría, y el director general de Fundación AXA, Josep Alfonso, entre otros.
Los datos expuestos en la presentación se han obtenido de una encuesta telefónica efectuada a un total de 400 personas de 18 o más años de Cantabria con el fin de "poner sobre la mesa" la relación entre soledad no deseada y salud mental en esta comunidad.
En cuanto a los detalles del informe, se deduce que del 27,2% de cántabros con problemas de salud mental, el 19,3% está diagnosticado (casi seis puntos por encima de la media estatal, que se sitúa en el 13,3%), frente al 7,9% que no lo está (10,6% en el conjunto del Estado), pero que "sospecha" tenerlos.
Respecto a los problemas de salud mental más frecuentes que se han detectado en Cantabria, son la depresión (15,2%) y la ansiedad (13,4%). Ambos tienen una prevalencia superior a la observada en el conjunto de España (12% y 11,5%, respectivamente).
También se evidencia que aunque los problemas de salud mental afectan más a las mujeres, la brecha de género (de 6,5 puntos) es en Cantabria "más estrecha que en el conjunto del Estado" (14,1 puntos).
Y se advierte que debe "vigilarse" la automedicación. A este respecto se señala que el consumo actual de fármacos relacionados con la salud mental es "notablemente mayor en Cantabria" (18,6% en la última semana, frente al 14,2% nacional), lo que configura un perfil más medicalizado.
Al mismo tiempo, se plasma en el estudio que casi un tercio (32,6%) de las personas con un diagnóstico clínico de salud mental en Cantabria no recibe ningún tipo de apoyo (ni psicológico ni farmacológico), casi ocho puntos por encima del promedio nacional (24,7%).
Cuando reciben apoyo, en Cantabria predomina la combinación del psicológico y medicación (38,3%). Sobre la medicación aislada (19,3%), se dá un patrón más integrado que el estatal, pero la brecha de cobertura entre personas diagnosticadas es más amplia.
SOLEDAD NO DESEADA
En cuanto al 45,4% de cántabros con problemas de salud mental que han afirmado sentirse solos sin querer estarlo (19%), se concluye que esta situación es ligeramente inferior que en el resto de la media estatal (20,2%) aunque está, sin embargo, "marcadamente cronificada".
El estudio constata que la soledad no deseada y la salud mental están estrechamente relacionadas también en Cantabria, donde, como en el resto del Estado, la prevalencia del primer problema se multiplica casi por cinco entre las personas aquejadas también del segundo.
De esta forma, el 45,4% de quienes sufren por salud mental padecen soledad no deseada, frente al 9,2% de quienes no tienen problemas de salud mental, una brecha de 36,2 puntos porcentuales.
En sentido inverso, casi dos de cada tres personas en situación de soledad no deseada (64,8%) presentan problemas de salud mental, y de ellas el 46,3% cuenta ya con diagnóstico clínico (12 puntos por encima del promedio nacional (34,3%)). Esto, subraya el informe, sitúa al sistema sanitario cántabro "en una posición privilegiada" para la detección precoz de la soledad.
Desde esta perspectiva, el estudio señala que en el apartado centrado en la soledad no deseada, el rasgo más singular de Cantabria es la elevada persistencia del fenómeno, ya que prácticamente la mitad de las personas en situación de soledad (49,5%) lleva cinco o más años en esta situación y el 70,4% al menos tres.
La soledad reciente (menos de un año) es residual en la comunidad (1,3%), muy por debajo del conjunto de España (10,4%), "lo que dibuja un perfil de soledad más cronificada y con menor entrada de nuevos casos que el promedio estatal".
Por su parte, la brecha de género en el problema de soledad no deseada es inferior en Cantabria que en el conjunto del Estado. Así, el 19,9% de las mujeres cántabras se encuentra en situación de soledad no deseada, frente al 18% de los hombres (brecha de solo 1,9 puntos, muy inferior a los 6,6 puntos nacionales).
OTRAS CONCLUSIONES
En cuanto a las implicaciones sociales de estos dos fenómenos, el informe indica, entre otras cuestiones, que la combinación de vivir solo con un diagnóstico clínico de salud mental dispara la prevalencia de soledad hasta el 69,3% en esta comunidad, casi cinco puntos por encima del promedio estatal (64,6%).
Y subraya que este hallazgo es "especialmente relevante en una comunidad con un peso significativo de hogares unipersonales de personas mayores en el medio rural".
Además, el informe llama la atención sobre aspectos tales como que las relaciones personales de calidad y el apoyo social percibido tienen un importante potencial para reducir la soledad no deseada y proteger la salud mental; que la soledad puede motivar el uso de recursos digitales, como redes sociales o la IA, aunque su uso como vía de escape no está muy extendido, y acerca de que existe una importante falta de recursos públicos que deriva en un déficit de diagnóstico y de apoyo profesional.
En este sentido, añade que los recursos digitales se perciben de forma "especialmente crítica" en Cantabria, donde el 71% de la población considera que las redes sociales empeoran la salud mental.
EL trabajo apunta que "esta mirada crítica cántabra" refuerza la necesidad de "promover una alfabetización digital emocional y de reforzar los espacios presenciales de encuentro".
Otro punto sobre el que llama la atención el estudio es el hecho de que la discapacidad sea "un factor de vulnerabilidad especialmente intenso en Cantabria". En este sentido, explica que la prevalencia de la soledad no deseada entre las personas con discapacidad en esta comunidad alcanza el 28,7%, frente al 17% entre la ciudadanía sin discapacidad.
La carga de salud mental es todavía más marcada, ya que el 44,1% de quienes tienen discapacidad declara tener problemas de salud mental (diagnosticados o no), frente al 23,3% de las personas sin discapacidad. Esta brecha configura a Cantabria como uno de los territorios donde la intersección discapacidad-salud mental es más intensa.
Cuando ambas condiciones coinciden, prácticamente una de cada dos personas con discapacidad y diagnóstico clínico se encuentra en situación de soledad no deseada (45,1%).