SANTANDER 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia de Cantabria ha condenado a un menor de edad a 40 horas de prestaciones comunitarias y una indemnización de 300 euros a un menor implicado en una pelea con sus vecinos por una plaza de aparcamiento.
Inicialmente la sentencia que le había impuesto el Juzgado de Menores de Santander era mayor, pues se había considerado un delito, pero, tras un recurso, se rebaja a falta, ante la ausencia de pruebas directas de que fuera el responsable de la lesión sufrida por otro de los implicados.
Los hechos sucedieron en octubre de 2008, cuando el menor, de 16 años, regresaba a su domicilio, al que no pudo acceder porque dos vehículos aparcados le impedían el acceso. Al increpar a los propietarios, sus vecinos, se inició una pelea en la que participaron miembros de ambas familias.
La pena se reduce al entenderse que una de las víctimas no declaró en ningún momento, ni ante el Juzgado de Instrucción o el de Menores ni en el juicio, que el acusado le hubiera golpeado, y, añade, tampoco lo dice la primera sentencia.
"Esta Sala no 'atina' a adivinar por qué razón se condena al menor y a sus representantes legales a indemnizarla", expresa el magistrado Agustín Alonso.
Y respecto al otro lesionado, la agresión no fue vista por nadie, ni por los agentes policiales ni por el propio hijo de la víctima --que alegó que no la presenció porque en ese momento estaba "a lo suyo" en el altercado-- y al que sólo se vio caer al suelo, pero sin saber por acción de quien.
De modo que la autoría de la lesión sufrida no se puede probar "con certeza" y, aunque "cabe la posibilidad" de que no fuera así, se tiene que aplicar el principio 'in dubio pro reo', esto es, ante la duda "razonable", se recurre a la tesis más favorable al acusado.