Año Lebaniego.- Finalizadas las obras de reforma en la iglesia de Santa María de Piasca

Europa Press Cantabria
Actualizado: lunes, 5 marzo 2007 11:31

SANTANDER 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha finalizado ya las obras de reforma de la iglesia de Santa María de Piasca, en Cabezón de Liébana, dentro de los trabajos de rehabilitación de las ermitas e iglesias en torno al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en cumplimiento de un acuerdo del Gobierno regional, sobre el proyecto presentado por la Asociación Año Jubilar Lebaniego, según informaron fuentes gubernamentales.

Lo más interesante y valioso de esta iglesia es su decoración escultórica con iconografía y temas simbólicos del románico (caballeros guerreros, dragones alados, leones, toda clase de monstruos, los oficios del siglo XII: herreros, caligrafistas, celestinas o sastres).

La robusta iglesia de Santa María de Piasca exhibe un delicado y complejo repertorio escultórico de época románica concentrado en capiteles y portadas, que se cuenta entre las manifestaciones artísticas más bellas de la comarca. Perteneciente a un desaparecido complejo monástico altomedieval, el templo fue construido a finales del siglo XII y completado a mediados del XV. Fue declarada Monumento Nacional 1930 y su cartulario, Bien de Interés Cultural en 2003.

Santa María de Piasca perteneció a un importante monasterio dúplice (de ambos sexos) fundado en el siglo IX que dominó la vida en el valle durante la Edad Media. Las excavaciones han sacado a la luz los restos de las dependencias del primitivo cenobio, así como una necrópolis de tumbas de lajas en el interior del campo claustral. La iglesia fue construida en gran parte en 1172, siendo completada en época gótica (1439, según reza una inscripción).

En este periodo se levantaron los muros hasta alcanzar la altura actual, aprovechando los canecillos y metopas de la iglesia románica; se construyó la fachada principal, con la triple hornacina, para lo que se aprovecharon las molduras románicas y el remate en espadaña, así como la cubrición del presbiterio y crucero con bóvedas de crucería gótica.

Las esculturas que ornan el templo se concentran en la puerta principal del oeste, la pequeña del sur (que servía de paso al claustro), los ábsides, tanto exterior como interior y los canecillos que sujetan las cornisas.

Otras joyas que ha aportado este monasterio son una cruz protogótica, del siglo XIII, realizada en cobre dorado al fuego y esmaltes con la técnica de Limoges (actualmente se guarda en el Museo Diocesano de Santillana del Mar, aunque cada año se traslada a Piasca para los oficios de Semana Santa); y el Cartulario de Santa María de Piasca que contiene información fundamental para conocer la historia del cenobio. Se conserva en la Biblioteca Municipal de Santander y fue declarado en 2003 Bien de Interés Cultural, con la categoría de mueble.

El objetivo de la Consejería de Cultura con estas reformas es conservar la esencia, ese espíritu antiguo que hace de estos lugares de retiro y oración tan especiales. Para ello, se han tomado medidas para preservar los diferentes estilos arquitectónicos, la escultura y la decoración iconográfica de las construcciones, además de dotarlas de puntos de luz para que sean fácilmente identificables desde el Monasterio o desde Potes.

Las obras de mejora se han realizado en las ermitas de Cueva Santa, San Miguel, Santa Catalina, San Juan de la Casería, San Pedro, Santa María de los Ángeles, Santa María de Lebeña y Santa María de Piasca, estas dos últimas de singular importancia arquitectónica.

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