Más de 500 alumnos de 11 centros participan en el programa de prevención del consumo de pornografía en adolescentes - AYUNTAMIENTO DE SANTANDER
SANTANDER, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -
Más de 500 alumnos de once centros educativos de Santander han participado en el programa de prevención del consumo de pornografía en adolescentes que se ha celebrado esta semana en el colegio Salesianos y el centro cívico de Tabacalera.
En concreto, se han llevado a cabo talleres informativos y de aprendizaje dirigidos al alumnado, profesorado y las familias, y han sido impartidos por el especialista Alejandro Villena Moya, psicólogo clínico.
La concejala del área, Zulema Gancedo, ha asistido a varios de ellos y ha destacado la importancia de esta iniciativa que, no solo pretendía poner en alto la evidencia científica respecto al impacto en la salud y el bienestar en etapas de desarrollo como la infancia y adolescencia, si no también, ofrecer pautas y razones para rechazar el consumo y que los jóvenes puedan alcanzar un desarrollo sano y una sexualidad responsable.
Así, el miércoles se celebró el taller dedicado a profesorado, educadores sociales y otros profesionales que trabajan con adolescentes, bajo el lema 'No tengas miedo profe'; mientras que, al día siguiente se desarrolló el dirigido a familias, 'Pornografía y adolescencia, cómo encontrar luces en las sombras' en el que participaron más de 90 personas.
Además, los estudiantes lo han hecho en las mañanas del miércoles, jueves y viernes.
La edil ha enmarcado esta iniciativa en las políticas municipales que se desarrollan desde su Concejalía para la protección de los jóvenes y el bienestar de las familias, y ha incidido en que la exposición temprana a la pornografía puede afectar al bienestar, a la salud física, sexual, psicológica y social.
RIESGOS E IMPACTO
Según ha explicado el Ayuntamiento en nota de prensa, la nueva pornografía, basada en la distribución de material pornográfico a través de internet, y la digitalización accesible, ha transformado la manera en la que se accede y consume dicho contenido, que en contraposición con la pornografía tradicional, ofrece acceso gratuito y disponible en cualquier momento.
Con contenidos de mayor calidad de imagen y sonido, mayor interactividad y una amplia gama de prácticas sexuales sin restricciones que las convencionales, llegan a mostrar incluso conductas y prácticas de alto riesgo o ilegales.
En España el 66,8% de los estudiantes entre 14 y 18 años ha visto pornografía alguna vez en la vida siendo la edad media de inicio en el consumo los 12 y 13 años, aunque algunos estudios muestran primeros contactos a los 8 años o antes.
Al respecto, la edil ha destacado que la evidencia científica muestra la asociación entre consumo de pornografía y problemas relacionados con desarrollo emocional, psicológico y social de los jóvenes.
Y que la misma evidencia infiere relación entre consumo de pornografía y capacidad para modular el comportamiento afectivo sexual de los menores que la consumen pudiendo determinar conductas "adictivas, de violencia sexual y de normalización de la prostitución on line".
"Además, en los últimos años se ha observado una tendencia significativa marcada por el aumento de violencia sexual, comportamientos agresivos y agresiones físicas, donde las mujeres son objeto de las mismas y también, con marcado refuerzo de los estereotipos de género, presente en los videos pornográficos que ofrecen las plataformas accesibles", ha señalado.
A su juicio, esta tendencia tiende a reforzar actitudes y modelos que normalizan patrones insanos de comportamiento sexual entre adolescentes que finalmente, han aprendido a través del porno.
"La facilidad de acceso a internet y redes sociales, y a través de móvil (92,4%), en la intimidad y a partir de la medianoche (49,7), accidental, intencionado o facilitado por amigos y un control inadecuado permite que esta situación se consolide como un riesgo creciente para la salud y con un impacto serio en todos los órdenes", ha incidido Gancedo.
Finalmente, ha puesto de manifiesto que los padres y madres "no son mayoritariamente conscientes de esta realidad", ya que un 65% cree que sus hijos no la consumen, solo el 29,1% de adolescentes refiere que sus padres ponen normas y el 13,2% restringe los contenidos a los que se accede, con mayor supervisión en chicas.