El reloj solar del Faro de Cabo Mayor restaurado - AYUNTAMIENTO DE SANTANDER
SANTANDER 21 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Santander ha restaurado en las últimas semanas el reloj solar del Faro de Cabo Mayor, gracias a una inversión de 18.148 euros, ejecutada por Batea Restauración, empresa especializada en este tipo de labores.
Así lo ha informado en una nota de prensa el concejal de Turismo, Fran Arias, quien ha detallado que la obra se ha basado en un estudio y diagnóstico inicial del arqueólogo habilitado por la Consejería de Cultura Rafael Bolado, en el que se detallaba la historia del monumento y la propuesta de intervención para su restauración y puesta en valor.
Los trabajos, realizados en varias fases, han incluido diagnóstico, tratamientos de limpieza y recuperación; eliminación de parces incompatibles; rellenos de mortero compatibles; restauración de mampostería; rejuntado; reintegración volumétrica de muro; consolidación, cosido escalones, reintegración y restitución cromática de inscripciones; y reintegración de elementos perdidos, como una de las esferas para recuperar la simetría del conjunto, etcétera.
HISTORIA DEL CONJUNTO
El monumento gnómico y banco-mirador de Cabo Mayor fue concebido en la década de 1920, un período de esplendor turístico en Santander. En aquellos años, el entorno agreste de zona se consolidó como uno de los principales atractivos para visitantes y miembros de la familia real.
Con el objetivo de embellecer el lugar y acondicionar el antiguo acceso al hipódromo, la Autoridad Portuaria promovió la creación de este espacio de descanso y contemplación, con un banco adosado a un muro de mampostería.
Lejos de ser una obra enteramente contemporánea a su construcción, destaca por su carácter reutilizado y simbólico. Su pieza central y más antigua es el reloj de sol esférico, un elemento documentado desde 1838 en el pretil de la cubierta inferior del Faro de Cabo Mayor.
Con las reformas de electrificación del Faro en los años 20, el pretil fue demolido para evitar filtraciones de agua hacia las nuevas salas de máquinas, lo que motivó el traslado del histórico reloj y su peana original al nuevo monumento entre 1927 y 1929.
El monumento fue imbuido de una profunda carga filosófica mediante tres inscripciones latinas en letra capital para hacer reflexionar al visitante sobre la fugacidad del tiempo, cuyo sentido exacto ya generaba debate en la prensa local desde 1931.
'Sine sole sileo' ('Sin el sol callo'), grabada en la peana del reloj esférico original de 1838, hace una referencia directa e ingeniosa a la propia naturaleza del instrumento gnomónico, que permanece mudo e inútil en ausencia de luz solar.
'Ultima forsan' ('Tal vez la última'), inscrita en la base del reloj horizontal central, responde a una máxima tradicional de la heráldica y los relojes de las antiguas catedrales europeas, advirtiendo de forma trascendental al espectador que la hora que está mirando podría ser la última de su vida.
'Tulit alter honores' ('Para otros los honores' o 'Llevose otro los honores'), ubicada en el cubo del extremo sureste, es una célebre cita atribuida a Virgilio en protesta contra el poetastro Batilo, quien se apropió de sus versos ante el emperador Augusto. Históricamente ha sido la sentencia más críptica del conjunto al no poseer un encaje evidente con la temática del tiempo, interpretándose de forma popular como un lamento por aquellos.
Esta actuación se enmarca en Plan de Sostenibilidad Turística de Santander 'Norte Litoral- Costa Quebrada', con financiación de fondos europeos Next Generation EU, en el ámbito del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), en concreto en su actuación número 23 'Rehabilitación y recuperación del patrimonio cultural', actuación bajo la que han desarrollado otros trabajos. Por ejemplo, el Monumento del Pescador de La Maruca.