VALLADOLID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -
El 52,2 por ciento de las mujeres de la provincia de Valladolid lleva más de un año en el consumo de psicofármacos, mientras el 32,6 por ciento supera los tres años, lo que refleja la tendencia hacia la cronificación del uso de hipnosedantes.
Son los resultados de un estudio impulsado por la Diputación de Valladolid con la colaboración de la empresa Madison, una iniciativa que surge del Plan de Adicciones y del Plan de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, y que ha presentado este martes el diputado de Familia e Igualdad, Acción Social y Centros Asistenciales, Alfonso Romo, junto a la representante de la agencia de marketing, Cristina Alonso.
El estudio responder a la "creciente preocupación" ante el aumento del consumo de hipnosedantes por parte de mujeres, que es un triple mayor respecto a los hombres, y supone una "problemática" en la provincia, según ha señalado Romo, en declaraciones recogidas por Europa Press.
La investigación se ha enfocado en buscar las causas, conocer las estadísticas del territorio y plantear soluciones y alternativas al consumo de psicofármacos, para lo que se ha desarrollado en tres fases, una primera en torno a los patrones de consumo, una segunda sobre la percepción de riesgo y las prácticas de los profesionales sanitarios y una tercera, con propuestas de actuación.
En este contexto, se han desarrollado encuestas a 102 mujeres de la provincia de diferentes rangos de edad pero principalmente de entre 50 y 64 años, ha detallado Alonso, quien ha advertido de que se han detectado "niveles muy elevados" de consumo.
Según los resultados del sondeo, el 39,1 por ciento de las mujeres ha consumido ansiolíticos alguna vez en la vida, el 38,1 por ciento medicamentos para dormir y el 26,1 por ciento antidepresivos, un consumo que se produce como respuesta a situaciones de malestar como insomnio, ansiedad y sobrecarga física y emocional, un "malestar acumulado".
En concreto, la ansiedad es el principal motivo, seguida del nerviosismo y el estrés, mientras la carga de cuidados o familia es otro factor desencadenante, pues un 23,9 por ciento de las mujeres ha iniciado el consumo por ello. "Hay una medicalización del malestar femenino", ha apuntado Alonso, para subrayar, además, que el 87 por ciento de las mujeres consumen estos fármacos bajo prescripción médica.
El estudio evidencia, asimismo, que hay una tendencia a la "permanencia en el consumo", que se "cronifica", lo que se refleja en datos como que el 52,2 por ciento de las mujeres encuestadas llevan más de un año en este consumo y el 32,6 por ciento, supera los tres años. Además, solo una de cada tres mujeres se plantea abandonar el consumo de psicofármacos.
Alonso ha incidido, en este contexto, en que el estudio señala que el consumo responde a una cuestión clínico, sino de un fenómeno en el que influyen las condiciones de vida, las desigualdades de género y las limitaciones del sistema sanitario y el entorno rural, donde hay menos recursos y un mayor aislamiento.
En este aspecto, la investigación apunta que el 20,7 por ciento de las mujeres en el medio rural no realiza actividades de autocuidado y avisa de que la falta de recursos en este territorio, como los psicológicos, hace que las mujeres con problemas acudan a la medicación como "principal medio para seguir adelante", lo que supone "contener el malestar sin intervenir sobre sus causas".
De este modo, el estudio aboga por un "cambio de enfoque" del modelo actual, que está centrado en la medicación. Alonso ha aseverado que se debe promover el acceso a alternativas no farmacológicas, reforzar el apoyo psicológico y las herramientas de autocuidado, promover el acompañamiento, impulsar la normalización social y formar a los presionales sanitarios en pro del abordaje no farmacológico. Es decir, una atención "más integral" del malestar de las mujeres, el cual también se debe prevenir, todo ello "siempre con enfoque de género".
Por todo ello, la Diputación implementará durante 2027 varias líneas de actuación para mejorar las condiciones de bienestar emocional en el entorno rural, ampliar las alternativas no farmacológicas y prevenir la cronificación del consumo de hipnosedantes.
Las medidas aún están por definir, si bien la institución provincial analizará los resultados de este estudios para elaborarlas, así como trasladará a las instituciones competentes para que tomen acciones en materias que no pueda abordar la Diputación. "Tenemos que haces otro tipo de políticas para que las mujeres tengan vidas más activas y no abusen de los hipnosedantes", ha concluido Romo.