LEÓN, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -
El belén Antonovich que se muestra en el Instituto Bíblico y Oriental de León (IBO), ubicado en el complejo de San Isidoro, aúna tres siglos de cultura y tradición hispana y napolitana.
Data del siglo XVIII y está dispuesto con las características propias de los belenes hispano-americanos, por lo que se estructura de una manera "más familiar", según ha explicado en declaraciones a Europa Press el director del IBO, Jesús García Recio.
Está compuesto por cerca de 200 piezas y además de las tradicionales escenas belenísticas del Misterio, los Reyes Magos o las imágenes costumbristas, cuenta con algunas piezas realizadas por el escultor francés Ángel Pérez.
"Se trata de una obra casi escultórica, con mucho movimiento", según García Recio.
Además, incluye la presencia de otras figuras como el profeta Isaías, que indica al recién nacido, La Valenciana en borrico o María con su prima Isabel.
El belén articulado está realizado con alambres, madera, barro, cerámica y los ojos de cristal, "muy notables" y que imprimen a las piezas una "gran vivacidad".
EL "GUSTO" DE CARLOS III
La tradición de los belenes hispano-napolitanos surgió en el siglo XVIII a causa del "gusto" de Carlos III, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, en la época en la que reinó Nápoles.
Así, su origen proviene del encargo realizado por Carlos III a la Real Manufactura de Porcelana de Capodimonte de figuras para construir un belén, por lo que algunas piezas tienen rasgos un tanto "exagerados", como los que se imprimen en partes como la nariz o las manos de los personajes.
El belén Antonovich es fruto de más de 50 años de coleccionismo y del "vivo" interés por la Navidad que despertó desde muy niño en Francisco Antonovich, un "amante" de la antigüedad.
UN "IMPRESIONANTE CUADRO BARROCO"
Sus figuras, todas ellas "auténticas obras de arte" elaboradas a mano con la "fiel" tradición belenística de Nápoles, conforman un "impresionante cuadro barroco" enmarcado en una escenografía diseñada por el escultor italiano Ciro Abilitato.
Otro destacado escultor de origen español pero afincado en París, Ángel Peres, es el responsable de dotar de vida y movimiento a todos los personajes, "que con gran armonía fluyen hacia la escena central del misterio".
El Instituto Bíblico y Oriental comenzó sus actividades en León en el año 2003, promovido por Jesús García Recio e impulsado por el propietario del grupo Eulen, David Álvarez y por la Obra Social de Caja España.
Se trata de una fundación cuyo objetivo el estudio y la reflexión de la biblia y de Oriente y dispone de una biblioteca asiriológica, un museo bíblico y oriental con textos cuneiformes, egipcios, hebreos, arameos, siríacos, coptos y etiópicos.