Valladolid fue la provincia con más insolvencias (64), mientras que Ávila fue la que menos, con cuatro
Ávila 4, Burgos 36, León 37, Palencia 12, Salamanca 41, Segovia 21, Soria 9, Valladolid 64 y Zamora 8
BILBAO/VALLADOLID, 8 (EUROPA PRESS)
Castilla y León registró durante los primeros nueve meses del año 232 insolvencias, un 42 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior. Por provincias, Valladolid fue el que reunió más insolvencias (64), mientras que Ávila fue la que menos, con cuatro.
En cuanto al resto de provincias, Burgos registró 36 insolvencias, León, 37; Palencia, doce; Salamanca, 41; Segovia, 21; Soria, nueve, y Zamora, ocho.
Según el Baremo Concursal de PwC, correspondiente al tercer semestre de 2012, elaborado a partir de la información publicada en el Boletín Oficial del Estado, Castilla y León se sitúa en la séptima posición en lo que a actividad concursal se refiere, sólo superado por Cataluña, Valencia, Madrid, Andalucía, Galicia y País Vasco.
En lo se refiere al conjunto del Estado español, el número de concursos mercantiles alcanzó los 5.041 procedimientos durante los nueve primeros meses del año, un 36 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.
Sólo en los meses de verano --julio, agosto y septiembre-- la cifra ascendió a 1.385, un 39 por ciento más. De mantenerse este crecimiento, la actividad concursal en España de empresas y familias superará los 8.000 procedimientos en 2012.
Los datos reflejan que la situación económica general, así como el proceso de reestructuración que vive el sistema financiero español, se encuentran detrás de este nuevo incremento de concursos de empresas.
Por sectores, el de la construcción y el inmobiliario representan el 44 por ciento del total de concursos publicados. En ambos continua el crecimiento en el número de concursos, con incrementos del 41 por ciento y 24 por ciento respectivamente, en comparación al tercer trimestre de 2011.
Pese a que estos sectores han concentrado un importante número de insolvencias en los últimos años, todavía existen empresas que entran en situación concursal, al agotarse las primeras y segundas refinanciaciones que acometieron en 2008 y 2010.
Además, la falta de licitaciones públicas y de obra residencial, así como las dificultades que el atomizado sector constructor tiene para trabajar en el exterior, ha generado 400 concursos adicionales en el sector de las compañías constructoras.
Otros sectores como el de distribución/comercio y el industrial también se han visto fuertemente afectados en estos meses, y han aumentado el número de empresas en concursos en un 44 por ciento y 37 por ciento, respectivamente.
El incremento de procedimientos en el sector de la distribución se explica, fundamentalmente, por la fuerte dependencia con el consumo estatal, que se encuentra en clara recesión. Por último, destaca el crecimiento del sector servicios, que ha aumentado en 170 el número de concursos publicados, un 31 por ciento más.
La mayoría de empresas concursadas en el tercer trimestre de 2012 cuentan con un activo inferior a dos millones de euros. Las que tienen un activo mayor a dos millones de euros no presentan cambios significativos respecto al mismo período de 2011.
El promedio de valor del activo de las insolvencias durante el tercer trimestre de 2012 ha disminuido con respecto al mismo periodo del año anterior, pasando de 8,3 millones en 2011 a 5,8, un 29 por ciento menos.
EMPLEOS AFECTADOS
Finalmente, por lo que se refiere al número de empleos afectados por las insolvencias, el mayor porcentaje de compañías en concurso tienen una plantilla de hasta 50 empleados, mientras que el menor porcentaje son aquellas con más de 250.
Sin embargo, las cifras absolutas de empleados afectados por concursos representan una cifra muy pequeña del total de trabajadores que han perdido su empleo. Aún así, la cifra de pérdida de empleo por causa de empresas en concurso se ha incrementado un 22 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
El socio responsable del Área de Reestructuraciones de PwC, Enrique Bujidos, ha asegurado que la legislación concursal "sigue frenando la recuperación de la actividad empresarial". Por ello, ha considerado que, en la reforma concursal pendiente, será "necesario" reorientar la Ley hacia la supervivencia de los negocios, "cosa que se conseguiría dando un paso hacia la desjudicialización de la práctica concursal mediante, entre otros, la implantación de procesos preconcursales de mediación".
A su juicio, "se hace imprescindible en este contexto la presencia activa de los que deberían ser titulares de la propiedad económica de los negocios en crisis, hoy los grandes olvidados del proceso concursal: los acreedores".