La cerveza artesana de Valladolid se abre paso con una producción anual de más de 200.000 litros

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Cerveza artesana elaborada en la provincia de Valladolid. - EUROPA PRESS
Publicado: lunes, 26 diciembre 2022 11:59

   VALLADOLID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La cerveza artesana de Valladolid se abre paso en el mercado con una producción que supera ya los 200.000 litros anuales, exporta a tres continentes y posee reconocimiento internacional tras haber vivido una "importante purga" provocada por la pandemia.

   Buena parte de la pujanza y de la calidad que tienen las referencias locales se debe al impulso que desde la Diputación, y a través de su marca de garantía Alimentos de Valladolid, se ha dado al sector. "Nos aporta visibilidad y respaldo", reflexión que comparten las cuatro empresas que están bajo el paraguas de este sello de calidad y que son Milana, La Candaja, Las Llaves de San Pedro y Secreto del Abad.

   Milana es la decana de las cervezas artesanales de Valladolid adscritas a la marca de la institución provincial. Arraigada en lo rural --la mayoría de sus socios y las instalaciones son de Montemayor de Pililla-- arrancó en 2012 y "con mucho esfuerzo, trabajo e ilusión", la empresa ha ido creciendo hasta lo que es en la actualidad, una marca "completa" que ha pasado de las tres referencias en sus inicios a las 25 actuales.

   "El consumidor obliga a innovar hasta tal punto que hacemos cervezas efímeras, de una sola producción", explica Marcos Gómez de Pablo, uno de los fundadores, que señala que Milana tiene dos gamas de cervezas, una base, con las elaboraciones "de siempre, menos agresivas" y una "extrema", "normalmente en lata y con tecnología isobárica", "más atrevida" en todos los tipos -stout, ipas, porter, imperial...--.

   Para la empresa de Montemayor, la evolución de la cerveza artesanal ha sido "muy positiva" y, en su opinión, está vinculada a los gustos del consumidor, "cada vez más joven y con más demanda". "El formato también está cambiando mucho. En el mercado especializado te exigen lata, que preserva mucho mejor propiedades organolépticas de la cerveza", añade Gómez de Paz que apunta que la producción de Milana ronda ahora los 100.000 litros al año cuando comenzaron con "algo menos de 20.000".

   Una marca con tradición "exportadora", ya que ha llevado sus referencias a China, Taiwan, Hong Kong, Rusia, Panamá... "Hay futuro en este sector porque representamos el uno por ciento del consumo de cerveza y solo podemos crecer", continúa para reconocer que las empresas pequeñas deben "diversificar". "Tenemos Milana, hacemos cerveza para nosotros y para otros, tenemos dos bares uno en Montemayor y otro en la calle Paraíso en los que damos protagonismo a nuestras cervezas, y además organizamos un festival de música que ya mueve miles de personas y es otra de las patas de negocio con las que damos estabilidad y sentido al proyecto", detalla.

   De la decana, a la novel, 'La Candaja'. Acaban de cumplir su primer año después de haber nacido en la época más dura del confinamiento y está compuesta por dos hermanos, Adrián y Nelson Paz Díaz, y Juan Fernández, amigo de ambos. "Empezamos a vender a amigos y familiares y luego de forma profesional", relata Adrián Paz, socio y administrador.

   De su arraigo e identificación con todo lo que es "Castilla" nació la denominación de la marca que un año y un mes después tiene una producción que ronda los 8.000 litros. Ofrece variedades que van desde las Ipas -inglesa, americana, afrutadas-- , a las rubias - "más comercial pero con un toque de avena y lupulado"-- y las Imperial Stout, "con un toque de vainilla" que le da "personalidad".

   El objetivo es seguir "creciendo", ya que de momento son 'nómadas' --fabrica en varias empresas, entre ellas en la Milana--. En este sentido Paz Díaz advierte de que el mercado es "emergente", pero "cuesta" entrar en él ya que el consumidor está acostumbrado a beber marcas "comerciales".

PUNTO ESTRATÉGICO

   Por su parte, el responsable de Las Llaves de San Pedro, José Luis Cano, ha querido aprovechar la ubicación de San Pedro de Latarce, un "punto estratégico" entre localidades con "tirón turístico" como son Urueña, Rioseco, Toro y Benavente (Zamora), para fijar allí su empresa y crecer, poco a poco, desde 2013. Primero con lotes "muy pequeños" y con el objetivo de llegar a un mercado local y "muy amateur", para evolucionar a otro "muy profesional" como es el actual, con estilos " novedosos" que les lleva a elaborar 20.000 litros.

   Si bien la idea inicial era hacer cosas "muy novedosas y que llamaran la atención" el feedback con el cliente les ha llevado a elaborar una cerveza rubia "con un toque artesano". También producen tostadas y negras, ésta última con varios premios internacionales, e Ipas con exportaciones a Estados Unidos y Puerto Rico, si bien, después de la pandemia, se centran, sobre todo, en "fijar marca" en España.

   Para Cano el reto de una empresa ubicada en el medio rural es "llegar al gran público y perder miedo". "Nadie se cuestiona la calidad de un vino porque se haga en el mundo rural, el ejemplo lo tenemos con los Riberas del Duero. Nosotros también lo hacemos con las cervezas y la gente tiene que asumir que hay cosas de casa tan buenas o más que las que pueden encontrar en cualquier supermercado", añade.

   Sobre la situación del mercado, recuerda que en los últimos años se han vivido dos crisis económicas y una pandemia. "Intentar crecer, regularte, ocupar cuota de mercado... son muchos frentes que tapar cuando eres, además, emprendedor", argumenta. En este sentido, Cano ha hecho un alegato a favor de los productos de Valladolid. "Me gustaría que la gente no tuviera miedo a los productos de aquí. La provincia tiene un catálogo muy potente alimentario, gastronómico y turístico y desde aquí puedes sentirte tranquilo, orgulloso, consumir y disfrutar de lo que te ofrecen tus vecinos", concluye.

DIVERSIFICAR

   'Cocinar' en casa también está en la génesis de El Secreto del Abad, una de las marcas que ha sobrevivido al 'boom' de la cerveza artesanal y que se ha abierto un hueco en el mercado con sus referencias.

   Un despido improcedente unió a sus dos socios, Julio Ortega y Roberto Fernández, y marcó el inicio, en 2013, de esta empresa que produce "a demanda" entre los 7.000 y los 10.000 litros mensuales y que, al igual que sucede con Milana o Las Llaves de San Pedro, ha buscado diversificar su negocio para subsistir. "Arrancamos con nuestras primeras cervezas, una Saison y la Abadía que es el buque insignia de la marca", recuerda Julio Ortega que, desde que aterrizaron en el sector ha apostado por elaboraciones que no hacen el resto. "Sobre todo estilos belgas, porque todos están muy locos con las Ipas", añade.

   Ortega es consciente de que después del boom de 2015, con más de una docena de marcas en Valladolid y 800 microcervecerías en todo el país, hubo una "purga importante". "Hay que ofrecer calidad porque es un producto diferente. La pandemia ha hecho mucho daño y se han quedado las fábricas más potentes, las que más calidad o mejor marketing hemos ofrecido", ha argumentado.

   Al hilo de estas palabras, ha explicado que las grandes distribuidoras se han dado cuenta de que hay que hacer "cultura de cerveza" para, eso sí, lamentar que el sector no tenga la misma consideración que el vino. "Esta totalmente subvencionado y la cerveza no, recibimos una ayuda mínima", ahonda para matizar que la distribución es otro hándicap ya que, a su juicio, no se "apuesta" por este producto", señala.

   De ahí que haya apostado por tener su propio "punto de venta de distribución", un Brewpub ubicado en La Victoria que, al tiempo, es donde 'cocinan'. Además, en breve, servirá también de punto de encuentro para los amantes de la cerveza artesanal con organización de catas y visitas a las instalaciones.

   Una fórmula que compensa la poca presencia en los canales hosteleros, donde si bien la mayoría tiene una carta de vinos, pocos son los que se diferencian por tener una de cervezas. "Al hostelero se nos ha acostumbrado al regalo. El vino lo consideran calidad, por caro que sea, pero la cerveza, de momento no", concluye.

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