Publicado 28/10/2020 19:48CET

La Diputación de Segovia edita una publicación que recorre 316 cementerios de la provincia

Presentación del libro.
Presentación del libro. - EUROPA PRESS

SEGOVIA, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Diputación de Segovia ha editado una publicación que recorre un total de 316 cementerios de la provincia. 'Los cementerios de la provincia de Segovia. Museos al aire libre' es el resultado del trabajo llevado a cabo por Mercedes Sanz de Andrés en el marco de la beca de investigación concedida por el Instituto de Cultura Tradicional Manuel González Herrero.

Se trata de "un trabajo incesante que recoge datos en todos los rincones de la provincia de Segovia, desde el más escrupuloso cariño, respeto y admiración", según ha señalado el diputado delegado del área de Cultura, José María Bravo, en el acto de presentación celebrado este miércoles en el teatro Juan Bravo.

Para este trabajo, la autora ha recorrido más de 6.600 kilómetros en la provincia de Segovia y ha realizado más de 10.000 fotografías con el fin de llevar a cabo "un minucioso trabajo de campo", además de profundizar en el estudio de los camposantos a través de la documentación en archivos y bibliotecas.

En 1785, Carlos III elige el Real Sitio de San Ildefonso para construir el primer cementerio fuera de los núcleos urbanos, momento en el que se rompe la relación entre muertos y vivos al sacarlos de los templos, lugar donde se enterraba hasta el momento a los difuntos.

A partir de ese momento, surgen diferentes tipologías de cementerios, según ha apuntado Mercedes Sanz, "que responden a una estética arquitectónica" y que, en algunos casos, incluían una construcción aledaña al mismo que servía como sala de autopsias, ejemplo que aún puede verse en la localidad de Espirdo.

CEMENTERIOS ESCALONADOS

En este sentido, la autora ha destacado los cementerios escalonados, cuya estructura responde a los desniveles propios del terreno donde se emplazaban, como es el caso de Casla o de Aragoneses; los cementerios patrimoniales, como el camposanto de Fuenterrebollo o el de Sepúlveda; o los cementerios civiles, construidos para albergar a los difuntos no católicos, como el ubicado en Arcones.

Las construcciones eran financiadas por los propios vecinos de los municipios. Prueba de ello, es un documento que la autora ha rescatado y que recoge la aportación de todos los vecinos de Zamarramala para la construcción de su camposanto.

Sanz de Andrés también ha recogido en su trabajo los materiales usados para las construcciones como la pizarra, muy presente en muchos de ellos o el mármol blanco, que destaca en localidades como Madriguera, perteneciente a los llamados 'pueblos rojos' y cuyo camposanto genera "un importante contraste con el rojo característico de la iglesia".

Además, la publicación pone el foco en toda la simbología que reúnen estos cementerios; los diferentes tipos de enterramientos en los camposantos de la provincia; los epitafios, que en algunos casos han mantenido la tradición hasta el siglo XX, como es el caso del cementerio de Escalona del Prado, o toda la iconografía que rodea el rito funerario.

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