AVILA 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
Las recientes excavaciones realizadas en la iglesia de San Andrés de Avila sacaron a la luz información sobre la ocupación humana de la ciudad y la necrópolis asociada a él, donde destaca un sepulcro con forma humana tallado en granito donde se pudo enterrar a un ajusticiado encadenado con grilletes de hierro en las muñecas y piernas y un aro en la cintura.
Según los datos aportados hoy por los arqueólogos de la Fundación del Patrimonio, entidad encargada de llevar a cabo las excavaciones, la aparición de una tumba exhumada al norte de uno de los absidiolos es "excepcional".
Se considera que los restos "incompletos y mal conservados" pertencen a un ajusticiado, del que se conservan los huesos de la pelvis a los pies, mientras que de la parte superior sólo se ha encontrado parte de la columna vertebral, algunos dedos y dos muelas.
Lo que llama la atención, según los expertos, es que esta sepultura, "de gran calidad constructiva", no haya sido reutilizada en ningún momento posterior.
El hallazgo se produjo en un espacio sepulcral en torno a la iglesia, en los dos primeros niveles de enterramientos, donde "la presencia de osarios por la reutilización de las tumbas es una constante" y se encontraron sepulturas cristianas, sin ajuar funerario y la posición del cadáver orientada hacia Jerusalén, y datadas en el período plenomedieval.
Las catas arqueológicas previas, necesarias para redactar un proyecto adecuado de restauración, han supuesto una inversión por parte de la Fundación de más de 20.000 euros y han incluido 10 sondeos, distribuidos en el interior y el exterior del templo, en una superficie aproximada de 75 metros cuadrados.
A la espera del informe completo de los trabajos arqueológicos, la primera lectura de la secuencia revela la aparición de un estrato de ocupación romana, en el que se identifican algunos muros construido con granito, y que permite completar la información sobre la ocupación romana de Avila en el siglo III gracias a los materiales cerámicos encontrados tales como vajilla de mesa pintada y tejas.
También resulta interesante la identificación de lo que posiblemente era un pequeño verraco, quizás reutilizado en época romana, y nuevamente reaprovechado después en los cimientos del ábside central, donde se ha encontrado encastrado.