VALLADOLID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -
Distintas víctimas de la supuesta red de trata de seres humanos con fines de explotación sexual desarticulada por la policía en noviembe de 2022 en Valladolid, cuyo juicio ha entrado este jueves en su segunda jornada, han ratificado haber sido sometidas a maratonianas jornadas de trabajo, "las 24 horas del día", sin la posibilidad de rechazar clientes y cualquier servicio requerido por éstos, así como el trasiego de sustancias en el piso de la Avenida de Burgos utilizado como prostíbulo. "Ocho de cada diez clientes que pasaban por allí pedían el 'caramelo', el 'postre' o el 'tema'", ha apuntado una de las supuestas explotadas.
Si la primera sesión en la Audiencia Provincial estuvo reservada al testimonio de los policías nacionales que participaron en la denominada 'Operación Tentaciones', este jueves el tribunal ha podido escuchar las declaraciones realizadas por las víctimas, dos de ellas por videoconferencia, una en persona y otras como 'prueba preconstituida', término este último relativo a las grabaciones realizadas en su día en sede judicial a las denunciantes y que han sido reproducidas en sala al no haber sido localizadas sus autoras.
Respecto de las víctimas que sí han prestado testimonio, destaca el de 'Luna', nombre artístico que ella misma eligió para que fuera publicitada con fotos en anuncios en Internet para adultos. La joven, en declaraciones recogidas por Europa Press, llegó desde Paraguay junto con una tía y tras la muerte de ésta y los problemas económicos sobrevenidos se vio obligada a trasladarse desde Madrid a Valladolid y a ejercer la prostitución en el piso que Lorenza C.P--principal acusada, en paradero desconocido--tenía en la Avenida de Burgos, sin saber las duras condiciones que tendría que soportar a partir de entonces.
Aunque inicialmente ocupó una habitación, al poco tuvo como compañeras de dormitorio a otras tres o cuatro, también en su misma situación, en una estancia provista de literas, de forma que el resto de espacios del inmueble era utilizado para la prestación de servicios sexuales.
"Teníamos que estar disponibles las 24 horas del día y de los beneficios, Lorenza ('Lorena' o 'Nicole') se quedaba con el 50 por ciento. No podíamos rechazar clientes, si no nos gustaban, y tampoco cualquier servicio", ha denunciado la testigo, quien, además de la supuesta explotación sexual practicada en el inmueble, ha confirmado que la venta de cocaína y de unas pastillas azules, en alusión a la viagra, eran una constante.
"Ocho de cada diez clientes pedían el 'caramelo', el 'postre' o el tema'", ha explicado la joven paraguaya, quien ha relatado que la droga la suministraba un varón "alto y moreno" que no es capaz de identificar porque acudía al piso con la cabeza tapada y ha detallado también que la mercancía quedaba a buen recaudo en una habitación utilizada como despacho y que estaba siempre cerrada con llave. Únicamente se abría cuando Lorenza era informada por las chicas de que sus clientes, además de sexo, pedían el 'caramelito'.
OCHO HORAS SEGUIDAS CON UN MISMO CLIENTE
Uno de estos usuarios, ávidos de sexo y cocaína, es el que la joven tuvo que atender un día durante ocho horas de forma ininterrumpida. Concluido el servicio, la prestataria del mismo fue informada por su jefa de que el cliente se había ido sin pagar y que, por ello, tampoco iba a cobrar ella. Tal circunstancia fue la que llevó a la víctima a decidir marcharse definitiva del piso, algo que ya había hecho en una anterior ocasión cuando se negó a realizar un servicio concreto y Lorenza la señaló la puerta de salida del piso.
Fue la deuda de Lorenza contraída con la joven la que llevó finalmente a ésta a presentarse a denunciar los hechos ante la Policía Nacional. La joven, antes de concluir su declaración ante el tribunal, ha aprovechado para trasladar a los magistrados su temor al no ser ya testigo protegido y conocerse todos sus datos, en alusión a posibles represalias por parte de la principal encausada que hoy sigue en busca y captura tras haber sido declarada en rebeldía.
En los mismos términos se ha pronuciado otra víctima--ha declarado por videoconferencia--que trabajó para Lorenza durante mes y medio en el referido piso de la Avenida de Burgos, con rendimientos de unos 2.500 euros, hasta que decidió ponerse por su cuenta en otro inmueble ubicado en la calle Huelgas que recibió una inspección rutinaria de la Policía Nacional. Fue ese día cuando la mujer confesó a los policías que había trabajado anteriormente bajo las órdenes de la acusada, en las mismas condiciones relatada por la otra víctima.
"Trabajábamos muchas horas y casi no podíamos salir del piso porque siempre nos ponían pegas. Inicialmente había aceptado por necesidad, pero finalmente decidí marcharme", ha confesado la mujer, quien, pese a declararse rotundamente "víctima" de Lorenza, ha declarado que en su día ya advirtió a los policías que le tomaron declaración que ni estaba dispuesta a presentar denuncia ni tampoco a testificar en ningún sitio.
Las mismas condiciones soportadas, bajo incluso el control de cámaras instaladas en la entrada y el pasillo del piso, son las que otras víctimas han relatado y que el tribunal ha podido escuchar, como prueba preconstituida, en las grabaciones que han sido traídas a la Sala y que en su momento se realizaron en sede judicial donde se las tomó declaración como perjudicadas. Sobre dicha prueba tendrá que pronunciarse el tribunal, en ejecución de sentencia, tras haber sido impugnada por las defensas al entender que la misma vulnera el derecho de defensa de sus clientes por la imposiblidad de someter esos testimonios a contradicción.
"DISPONIBLE A TODAS HORAS, VESTIDA Y MAQUILLADA"
En esas declaraciones se incide igualmente en el hecho de que el piso era utilizado también para la distribución de cocaína entre la clientela, tal y como ha confirmado una de ellas que en poco más de un mes y quince días obtuvo cerca de 6.000 euros por sus servicios, sin descontar aún el 50 por ciento reservado a la jefa. "Me fui porque no aguantaba más, había que estar disponible a todas horas, vestida y maquillada", ha indicado esta joven que ha asegurado que si hubiera encontrado un trabajo para poder vivir dignamente no se habría dedicado a la prostitución.
El juicio proseguirá este viernes. El tribunal pretende agotar todas las posibilidades para lograr la comparecencia de otras dos víctimas que, pese a ser citadas en forma, no han comparecido este jueves, tras lo cual se daría paso al testimonio de las cuatro personas que comparten el banquillo, ya que Lorenza permanece en paradero desconocido y será juzgada en otro juicio, siempre y cuando se logré su localización y detención. Se expone a un total de 52 años de cárcel.
Por su parte, el fiscal del caso solicita, con carácter provisional, para María Ángela P.G--es prima de la principal inculpada--una condena de 25 años, mientras que los otros tres acusados, Mirta G.G., Hugo Javier A.A. y Javier R.A--fue pareja sentimental de la cabecilla--, la acusación pública interesa condenas de 18 años, diez años y tres meses y ocho años de cárcel, respectivamente.