VALLADOLID 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
Greenpeace anunció su apoyo a la marcha ciclista antinuclear que se celebrará el próximo domingo, día 20 de agosto, en la localidad burgalesa de Iglesias, según informó hoy este colectivo en un comunicado de prensa recogido por Europa Press.
Se trata de la X Ciclomanifestación contra el Cementerio Nuclear organizada por la Coordinadora de Pueblos Odra-Pisuerga y que consistirá en una marcha ciclista de 30 kilómetros de recorrido con inicio y fin en Iglesias.
A juicio de Greenpeace, esta protesta tiene especial relevancia ante el proyecto de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) de construir un cementerio nuclear centralizado para albergar los residuos radiactivos de alta actividad de todas las centrales nucleares españolas, instalación que Enresa denomina Almacén Temporal Centralizado (ATC).
Según recuerda Greenpeace en este escrito, para encontrar una ubicación para este almacén Enresa ha puesto en marcha un proceso "inmoral" de búsqueda de municipios candidatos voluntarios "tentando" a los alcaldes con "sustanciosas compensaciones económicas de dinero público". A juicio de Greenpeace, precisamente esta "lluvia de dinero prometida por Enresa" es lo que ha llevado al alcalde de Peque (Zamora), a ofrecer a Enresa su término municipal para construir el ATC. A juicio de Greenpeace, con la estrategia de Enresa "basada en conseguir voluntades a base de dinero público y al margen de la ciudadanía" este empresa nacional ha dejado claro que "no está interesada en buscar un amplio consenso social en torno al problema de los residuos radiactivos" renunciando a un "amplio y previo" consenso social sobre la gestión de los residuos radiactivos y vulnerando la postura del Gobierno en torno a esta cuestión.
En este punto, Greenpeace recuerda que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó en el Debate del Estado de la Nación celebrado el pasado 30 de mayo que el tema de los residuos exige un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, exige el mayor consenso territorial posible "y, ojalá, el mayor consenso político porque es un problema de hondo calado".
Dicho esto, Greenpeace insistió en que un problema como el de los residuos radiactivos no se puede resolver sin un previo consenso social y político ya que "es el único modo de lograr un acuerdo sobre el modo de gestión de los residuos nucleares entre todos los agentes interesados, incluidas las organizaciones ecologistas".