Guterres, honoris causa de la USAL, recuerda a Vitoria: "la lucha por la paz, la dignidad y la justicia continúa"

El vicerrector de Investigación, José Miguel Mateos Roco (i), durante la ceremonia de investidura del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (d), como doctor ‘honoris causa’, en la Universidad de Salamanca.
El vicerrector de Investigación, José Miguel Mateos Roco (i), durante la ceremonia de investidura del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres (d), como doctor ‘honoris causa’, en la Universidad de Salamanca. - Manuel Ángel Laya - Europa Press
Europa Press Castilla y León
Publicado: viernes, 6 noviembre 2026 13:46

   SALAMANCA, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La Universidad de Salamanca ha investido doctor honoris causa al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien recordó durante todo su discurso al histórico catedrático Francisco de Vitoria y se despidió con el célebre 'decíamos ayer' para remarcar que "los mandatos pasan" pero "la lucha por la paz, la dignidad y la justicia continúa".

   La ceremonia, desarrollada según el antiguo ceremonial en latín en el Paraninfo de las Escuelas Mayores, se enmarcó en el V Centenario de la Escuela de Salamanca, motivo por el que Guterres aludió repetidamente a Vitoria.

   El político luso aceptó la distinción "en nombre de las mujeres y los hombres de las Naciones Unidas, que se esfuerzan cada día por dar vida a principios que antaño se debatieron --y se siguen debatiendo--" en las aulas salmantinas.

   Guterres alabó a la institución académica destacando que "pocas instituciones han cambiado tanto la forma en que la humanidad concibe la guerra y la paz, la dignidad y el poder".

   Para la ONU, acudir a Salamanca representa "volver a una de sus fuentes", en referencia a Vitoria, quien "hace quinientos años" obtuvo la cátedra de Prima de Teología de la universidad.

   "Mientras enseñaba aquí, las naves traían noticias de lo que era entonces un mundo nuevo. Vitoria no apartó la mirada. Desde estos claustros, con sus discípulos, se planteó, a la luz de la razón, las preguntas más difíciles de su época. ¿Cuándo una guerra es justa, si es que alguna vez lo es? ¿Qué derechos tienen los pueblos del otro lado del océano? ¿De dónde nace el poder y qué lo limita?", recordó.

   Guterres subrayó que sus respuestas "fueron audaces para su tiempo", al sostener que "los pueblos de América son los legítimos dueños de sus tierras y tienen derecho a gobernarse".

   Para el dirigente, el legado de Vitoria "sobrevivió a los imperios", pues su principio de que "el poder debe someterse al derecho, y la dignidad humana no depende de la fe, del origen ni de la fuerza" cruzó el Atlántico hacia las universidades de Lima y México, fundadas en 1551 a imagen de Salamanca.

   La relevancia de Vitoria alcanzó Ginebra, donde "una de las principales salas del Palacio de las Naciones lleva su nombre. Su techo, pintado por José María Sert, se titula La lección de Salamanca" y en él "cinco figuras gigantescas --una por cada continente-- se dan la mano, con los maestros de Salamanca y sus discípulos".

   Al recordar que en junio la USAL incorporó a Vitoria a título póstumo a su Claustro de doctores, Guterres reconoció que "recibir el mismo título es un honor" y "una lección de humildad".

   El secretario general rememoró las reflexiones anuales de Vitoria sobre los grandes asuntos del momento. "¿Cómo convivir bajo normas comunes?", planteó sobre el totus orbis vitoriano, que hoy "llamamos multilateralismo y se enfrenta a cinco pruebas decisivas: la paz, la dignidad, la equidad, la justicia climática y el control de las tecnologías".

   Sobre la paz, afirmó que la Carta de 1945 "durante más de 80 años ha ayudado a evitar una tercera guerra mundial", pero "hoy se resquebraja", lamentando que "de Ucrania a Sudán, de la República Democrática del Congo al Sahel, y en Oriente Medio, de Gaza a Yemen, la población civil es la primera víctima".

   "Como secretario general, mi deber es dialogar con todos. Pero imparcialidad no es neutralidad ante las violaciones de la Carta. Pensemos la paz como Francisco de Vitoria: antes, durante y después de los combates. Antes, buscarla por todos los medios: prevención, mediación, diplomacia y desarme. Durante, proteger a los civiles. El derecho internacional humanitario no es opcional. La ayuda debe llegar sin trabas, y el hambre jamás debe usarse como arma".

   Posteriormente cuestionó: "¿cómo vivir con dignidad y respetando los derechos de cada persona?". Lamentó que el retroceso de derechos "empieza casi siempre con palabras" que convierten "al vecino en enemigo", recordando que alimentarse, curarse, estudiar y trabajar son "derechos consagrados" que para "miles de millones de personas" siguen siendo "una promesa incumplida".

   Sobre la equidad, sostuvo que es difícil "vivir en un mundo más justo, cuando la riqueza está tan mal repartida". Las desigualdades son "fruto de relaciones de poder y de decisiones políticas. Dependen de quién fija las reglas, de quién accede al crédito, de quién se sienta allí donde se decide". Recordó que el Compromiso de Sevilla marcó la pauta para aliviar la deuda con equidad, reforzar los bancos multilaterales y reformar la arquitectura financiera mundial otorgando voz a los países en desarrollo. "Ahora hay que cumplirlo. Esta solidaridad beneficia a todos: nadie prospera mucho tiempo en un mundo que se fractura".

   Respecto al cambio climático, lo definió como la amenaza principal para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: "La crisis climática es una doble injusticia. Entre países: quienes menos la han causado son los más golpeados. Entre generaciones: cada tonelada de dióxido de carbono que emitimos hoy la pagarán nuestros nietos".

   Sobre las tecnologías, advirtió que "avanzan más rápido que nuestras normas" y que, aunque bien utilizadas pueden salvar vidas, "el verdadero peligro" radica en la falta "de reglas, de transparencia y de rendición de cuentas". Por ello, la ONU ha impulsado un Panel Científico Internacional Independiente y un Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA.

   Para concluir, volvió a citar a Vitoria señalando que "tuvo el valor de someter el poder de su tiempo a un examen crítico" y que hoy se precisa "la misma valentía frente a la mentira, el odio y la ley del más fuerte". Instó a los estudiantes a "participar plenamente en las decisiones que darán forma a su futuro" destacando que en la universidad "se aprende a dudar, a verificar, a debatir".

   La ceremonia fue presidida por el rector Juan Manuel Corchado, acompañado por los rectores de la Universidad de Aveiro, Artur Manuel Soares, y de la Pontificia de Salamanca, Santiago García Jalón. El vicerrector de Investigación, José Miguel Mateos Roco, pronunció la laudatio.

   Entre las autoridades asistieron el presidente de la República Portuguesa, António José Seguro; el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego; el Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones, Miguel Ángel Moratinos; el consejero de Industria, Universidades, Comercio y Empleo, Juan Carlos Suárez-Quiñones; y el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, entre otros.

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