VALLADOLID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española para la Defensa del Patrimonio Cultural y Natural (Hispania Nostra) ha alertado sobre la posible desaparición del edificio de La Electra Popular Vallisoletana, uno de los símbolos de la ciudad que entra en la "Lista Roja del Patrimonio" ante las negociaciones del Ayuntamiento con una empresa para la cesión del inmueble para destinarlo a un bloque de viviendas a cambio de recibir el Colegio El Salvador para construir su tan ansiada Ciudad de la Justicia.
"Este edificio no ha estado nunca tan en peligro como lo está hoy en día, un peligro que si llega a materializarse supondrá o bien su completa destrucción y la desaparición de este edificio tan singular o bien su transformación en algo completamente irreconocible", denuncia Hispania Nostra a través de un comunicado recogido por Europa Press.
Este motivo ha llevado al comité científico de la asociación Hispania Nostra a incluir este monumento, en estado de ruina y amenazado por la especulación urbanística, en la Lista Roja del Patrimonio (www.listarojapatrimonio.org) que elabora la asociación.
HISTORIA DEL INMUEBLE
La asociación recuerda que en 2007 se pretendió abrir en el edificio un hotel de cinco estrellas, proyecto que nunca se llegó a materializar dejando al edificio sumido en una decadencia que se agrava con los años. La fachada principal está protegida por el Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid, pero el resto del edificio parece carecer de ella.
Su imagen va mas allá de lo que se entiende por un edificio industrial: fue proyectado como un edificio noble, un palacio de ladrillo, es uno de los más destacados edificios de la arquitectura ecléctica de ladrillo que en el primer tercio del siglo XX se popularizó.
Los peculiares elementos decorativos como los pináculos y cornisas constituyen un alarde en el uso de la fábrica cerámica a medio camino entre el modernismo y el regionalismo. La fachada principal hacia el Paseo Isabel la Católica simula ser simétrica con la repetición de elementos, si bien en realidad las naves tienen diferentes dimensiones.
En esta parte destaca el antiguo escudo metálico de la ciudad que corona el edificio en ambas naves laterales, al menos en una de ellas aun se conserva, en la otra hoy en día solo se ve el armazón que lo sustentaba.
El edificio original de la Electra que se levanta, entre las calles Veinte de Febrero y Paseo de Isabel la Católica, fue diseñado en 1905 por el ingeniero industrial Isidro Rodríguez Zarracina y construido entre 1906 y 1907, esta es la parte del mismo que cuenta con grado de protección, derivado del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid.
El edificio sufrió una ampliación en la década de 1920 (1928) realizada por Jerónimo Arroyo, uno de los exponentes más relevantes de la arquitectura modernista en Castilla y León, con obras tales como la Casa del Príncipe o la Casa de Correos y Telégrafos en Valladolid y el Palacio de la Diputación en Palencia por citar algunos ejemplos. Esta ampliación carece de grado de protección.
La Electra supuso para Valladolid y otras áreas próximas una gran importancia económica. No se trató de la empresa pionera en la introducción de la energía eléctrica en la ciudad del Pisuerga, esa fue su predecesora la Sociedad Electricista Castellana, constituida en 1887.
Pero la Electra Popular Vallisoletana fue representativa de las empresas eléctricas de segunda generación vinculadas al transporte de energía hidroeléctrica lejana. Se constituyó para distribuir en Valladolid la energía del salto de San Román de El Porvenir de Zamora, finalizado en 1902.
La Sociedad Electricista Castellana, producía mayoritariamente energía térmica de superior coste, de mercado más reducido y con unas condiciones muy deficientes.
La energía hidroeléctrica de la Electra que llegó a Valladolid permitió extender el consumo de electricidad entre las clases media y baja de la población, electrificar los tranvías (1910) e impulsar la electrificación de la industria, muy en especial la de los talleres del Ferrocarril del Norte. Así pues, la Electra estuvo ligada a un proyecto de regeneración económica de Valladolid.
Su gran impulsor fue Santiago Alba (gran abogado, político y periodista español), contando entre sus colaboradores destacó Julio Guillén, padre del poeta Jorge Guillén luego accionista y consejero de la empresa como lo había sido su padre. Otro nombre ilustre entre los consejeros fundadores fue el del eminente catedrático y político republicano José Muro.
Su actividad se desarrolló hasta 1973, cuando fue absorbida por Iberduero, hoy Iberdrola.