La inundación que causó 150 muertos en Valladolid

Piedra que refleja hasta dónde llegó el nivel del agua
EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Actualizado: miércoles, 3 febrero 2016 12:16

VALLADOLID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El 4 de febrero de 1636, hace ahora 380 años, Valladolid sufrió su mayor inundación, cuando el Pisuerga y la Esgueva abandonaron su cauce y anegaron la ciudad, lo que causó 150 muertes en la ciudad.

   Los fuertes y cálidos vientos del sur provocaron un rápido deshielo que, unido a una serie de lluvias torrenciales, generó una avenida repentina del caudal del Pisuerga y la Esgueva, que en aquel entonces se bifurcaba en dos ramales que atravesaban el centro de la urbe antes de desaguar en el primero.

   Como consecuencia, las aguas se salieron de sus cauces e inundaron la ciudad, cuyas construcciones, mayoritariamente realizadas con barro, adobe y madera, se resintieron por la fuerza de la avenida e incluso muchas de ellas se derrumbaron.

   Precisamente en la rondilla de Santa Teresa, donde se sitúa el convento de las Carmelitas Descalzas que fundó la mística abulense, la placa que aparece en la fotografía y que ilustra la noticia recuerda que hasta allí llegaron las aguas aquel día, un lugar situado a 350 metros del cauce del río, lo que da una idea de la magnitud de la crecida.

   Esa misma crecida afectó también a Zamora, cuyo puente sobre el río Duero quedó parcialmente derruido y las aguas desbordadas asolaron el campo.

   Curiosamente cien años después, el 4 de febrero de 1736, Valladolid volvió a sufrir una nueva inundación cuyas consecuencias no fueron tan terribles como la del siglo anterior.

   Antes de que acabara el siglo XVIII, la capital vallisoletana aún debería soportar la furia de las aguas una vez más en febrero, concretamente el 25 de ese mes del año 1788, cuando la Esgueva creció con tal rapidez que invadió la ciudad y arrastró doce de los 14 puentes que comunicaban las orillas de sus dos ramales.

   La magnitud de la crecida obligó a evacuar barrios enteros y sus efectos se dejaron sentir en todo el Duero, con inundaciones en Zamora y Salamanca.

   Estos estragos provocados por el aumento de los ríos ha sido recurrente en Castilla y León durante este mes a lo largo de la historia, como el día 1 de febrero de 1500 en La Bañeza (León); el 3 de febrero de 1636 en Burgos a consecuencia del desbordamiento del Arlanzón; el 5 de febrero de 1603 de nuevo en Valladolid; el 11 de febrero de 1900, cuando lluvias torrenciales causaron inundaciones en las provincias de Soria, Burgos, Salamanca y León; el 12 de febrero de 1626 en Toro (Zamora), Zamora, Valladolid y Soria, o el mismo día de 1843, donde el Esla y el Pisuerga se salieron de su cauce.

   Mucho antes de todo esto, el 24 de febrero de 1286, se produjeron riadas en Burgos y Valladolid.

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