Archivo - Águila perdicera. - TONY PERAL - Archivo
VALLADOLID 5 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Junta ha localizado 17 zonas potenciales para la cría de águila perdicera, una rapaz diurna cuya población reproductora en Europa sufrió un descenso acusado a partir de los años 70, una tendencia que se agravó en los 80 con la pérdida del 50 por ciento de sus efectivos reproductores en solo dos décadas.
La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio ha llevado a cabo un año más el seguimiento de la nidificación de las grandes aves rapaces diurnas de Castilla y León, en el marco del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad.
Los datos recabados permitirán una mejora del conocimiento de la situación de la población reproductora del águila perdicera, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas dentro de la categoría de "vulnerable". Las principales amenazas para la especie en España son la mortalidad no natural debida sobre todo a la colisión o electrocución con líneas eléctricas y a la persecución humana mediante furtivismo o uso ilegal de venenos.
También parece estar afectando a sus poblaciones la disminución de sus recursos tróficos básicos, sobre todo de conejo, como consecuencia de las enfermedades epidémicas y los cambios en el hábitat que se han producido con el abandono agrícola y ganadero en su área de distribución.
En Castilla y León el águila perdicera se ha censado con regularidad desde la década de los 90 y de acuerdo con el Plan de Monitorización, el objetivo del seguimiento anual es la realización del censo completo de la población y la obtención de información de los principales parámetros reproductores.
Los resultados son empleados para valorar su estado de conservación, a través de la evolución del tamaño de la población, del área de distribución, de la calidad del hábitat y de las presiones y amenazas a las que está sometida.
Durante la campaña del año 2025, se han efectuado visitas de observación a los territorios y a los nidos para comprobar el desarrollo del proceso reproductor, con actuaciones destinadas a determinar la ocupación de territorios y nidos, la puesta, la eclosión, el éxito reproductor y la productividad.
El método de censo se basa en la visita a todos los cortados y cantiles donde se ha determinado el área de ocupación conocida mediante la búsqueda de las parejas reproductoras por observación directa.
Los objetivos fundamentales del seguimiento consisten en determinar el número de territorios ocupados y desocupados, la edad de los ejemplares, la identidad de cada ejemplar y el desarrollo de la reproducción en cuanto a la puesta de los huevos, el nacimiento y el desarrollo de los pollos.
Asimismo, los parámetros reproductores se calculan en función de la información obtenida en los territorios en los que se realice un seguimiento completo de la reproducción y, por tanto, se obtenga información de la ocupación del territorio, de la incubación y del número de pollos nacidos y volados.
En cuanto a las zonas para su cría, la distribución histórica del águila perdicera en Castilla y León abarca buena parte de los macizos montañosos y de los principales cañones fluviales de la Comunidad.
La información histórica muestra la existencia de territorios en la cordillera Cantábrica, los Picos de Europa, los Montes de León, el sistema Ibérico y el sistema Central, así como de los cañones del Ebro, Duero, Riaza, Duratón y Río Lobos. Sin embargo, actualmente se ha visto relegada a los Arribes del Duero, en Salamanca y Zamora, y a los cañones del Ebro en Burgos.
El primer censo nacional de la especie realizado en 1990 cifró la población en 40-44 parejas en Castilla y León y el descenso fue muy acusado hasta 2008 y 2009 cuando alcanzó el mínimo histórico. A pesar del declive histórico de la especie, su tendencia en los últimos años ha sido positiva, ya que se ha pasado de 14 territorios en 2009 a 19 territorios en 2019, 2020 y 2021.
Además, cabe destacar la diferencia detectada entre los dos principales núcleos de población, ya que mientras que en Burgos se ha pasado de más de 40 territorios en los años 90 a tres territorios en 2009 y a uno en 2025, en Arribes del Duero y zonas aledañas ha variado entre 11 y 17 territorios en el periodo 2009-2025, tal y como ha precisado la Junta en un comunicado recogido por Europa Press.
A pesar de la evolución positiva en la última década, la población tiene actualmente un tamaño inferior a la veintena de parejas. Esta situación obliga a tener especial atención a los aspectos demográficos que pudieran alertar de manera anticipada sobre cambios en la tendencia poblacional futura.
En este contexto, en 2025 se realizó el seguimiento de los territorios históricos en Castilla y León y se localizaron 17 territoritos ocupados, todos ellos regentados por una pareja.
La población reproductora tiene sus principales efectivos en la provincia de Salamanca donde se emplazan diez territorios, seguida por Zamora con seis territorios y Burgos con uno. El territorio de la provincia de Burgos se localiza en el límite con La Rioja, mientras que en Arribes hay varios territorios transfronterizos limitantes con Portugal, tres en Zamora en el río Duero y cuatro en Salamanca, en los ríos Duero y Águeda.
Además, existen algunos territorios colindantes en otras comunidades autónomas, como entre Aragón y Soria, con parte de su área de campeo en Castilla y León.
Todos los territorios censados en 2025 se localizaron en la Red Natura 2000, a excepción de uno en la provincia de Zamora. La ZEPA Arribes del Duero es, con 13 territorios, la que alberga un número más elevado. Además, hay uno en la ZEPA Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo y dos en Cañones del Duero, uno de ellos en el límite con la ZEPA Arribes.
REPRODUCCIÓN
En cuanto a los cálculos de los parámetros reproductivos, se realizaron sobre los 17 territorios. Así, la puesta pudo ser confirmada en diez territorios (58,8 por ciento), que es un valor similar al obtenido en los últimos años (valor medio del 55,7 por ciento entre 2016 y 2025).
Por otra parte, en seis territorios se confirmó el éxito en la reproducción, y finalmente volaron seis pollos, por lo que la productividad ha sido de 0,35 pollos por pareja, un valor inferior a la media de los últimos años (valor medio de 0,46 entre 2016 y 2025).
Los datos de los últimos años vienen a confirmar uno de los principales problemas del águila perdicera en Castilla y León, que es su baja productividad, una de las más bajas en Europa. El valor de productividad en España suele ser cercano a un pollo por pareja y, por ejemplo, en 2018 se alcanzó un valor de 0,91 pollos por pareja.
Por último, el éxito reproductor durante 2025 (número de pollos por pareja que realiza la puesta) se ha cifrado en 0,86, y se ha obtenido una tasa de vuelo (número de pollos por aquellas parejas que han criado con éxito) de 1,00.
En cuanto a las once parejas fracasadas, siete no realizaron la puesta y tres fracasaron durante la incubación.
Todos los nidos localizados se encontraron en cortados rocosos y apenas existen registros históricos en Castilla y León de nidos en árboles, al contrario de lo que ocurre en otras zonas de la península Ibérica, donde hasta un 8 por ciento de las parejas crían en árboles.
PROGRAMA DE MARCAJE CON GPS
En este contexto, durante el año 2026 se desarrollará un programa de marcaje y captura de ejemplares para el seguimiento telemétrico y vía satélite de individuos de la especie. De este modo, esta previsto el seguimiento de cuatro ejemplares de la población reproductora de los Arribes del Duero.
La captura y marcaje con dispositivos de seguimiento remoto permite obtener multitud de datos de posición y actividad sin requerir la recaptura del ejemplar, aunque presenta ciertas limitaciones, como el peso de los emisores y su duración limitada.