La cineasta francesa Marine Atlan en la Foto del Día de la tercera jornada de la 71 Seminci. - SEMINCI
VALLADOLID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
La cineasta francesa Marine Atlan, quien estrena 'La Gradiva' en la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), ha subrayado que las protestas juveniles en las calles de su país responden a que este colectivo "ya no se deja engañar por el espejismo de la meritocracia ni por la idea de que la escuela es un lugar de emancipación".
La directora ha presentado este domingo en la Semana vallisoletana su primer largometraje, un filme en el que, precisamente, captura la inquietud de un grupo de adolescentes en busca de su identidad, un complejo proceso que enfrentan mientras se encuentran de viaje de fin de curso en Nápoles y Pompeya (italia).
El sentir de los jóvenes se expone bajo la luz mediterránea, ante la observación del arte, las ruinas y la historia de esta zona, en un retrato colectivo de una generación a partir de varios personajes, entre los que destaca Toni (Colas Quignard), un alumno cuya familia es original de Napolés y que ve en este viaje una forma de encontrarse.
A diferencia del resto de sus compañeros, Toni, cuya inocencia se esconde tras la rudeza y un carácter problemático, parece no prestar atención a su futuro ni a las visitas culturales que realizan en el viaje con su profesora, si no que busca en los rincones más populares el rastro de su pasado.
De forma paralela, el resto de los compañeros conversan sobre sus preocupaciones en torno al sistema que los rodea, a la vez que experimentan con su sexualidad, se divierten, enfrentan la soledad o se ven a las puertas de decisiones que marcarán su futuro.
Para componer este periplo de descubrimientos, Atlan se sumergió en institutos, colectivos juveniles y viajes estudiantiles, donde capturó esas inquietudes que ha trasladado a la pantalla, así como buscó los rostros que quería, pues parte del elenco no son actores profesionales, si no estudiantes.
"Yo quería una ambivalencia cinematográfica: rostros capaces de contar cosas distintas, a la vez familiares y extraños, y jóvenes que tuviesen un pensamiento político", ha apuntado respecto al proceso de casting que llevó a cabo con Julie Sokolowski durante dos años, con pruebas en la calle, en manifestaciones o centros educativos.
De sus protagonistas, la cineasta obtuvo posturas y capacidades que le permitieron reescribir a los personajes, también compuestos a partir de un trabajo sociológico. Atlan conversó con ellos sobre política, ecología, feminismo, amor, futuro o educación, un proceso en el que identificó las cuestiones que "atraviesan a este colectivo".
"Tienen una perspectiva interseccional sobre el racismo, el feminismo y las relaciones de clase, problemas sistémicos a los que están sujetos", ha explicado, para contextualizar en ello las movilizaciones actuales en las calles del país galo.
En los manifestantes, la cineasta ve a una juventud que "tiene una reivindicaciones muy claras de mayor igualdad" y que "ya no se deja engañar por el espejismo de la meritocracia ni por la idea de que la escuela es un lugar de emancipación".
"'Parcoursup', por ejemplo, es una plataforma muy opaca, muy arbitraria, que se percibe como una especie de fatalidad y que organiza una selección social, por lo que es muy criticada", ha aseverado sobre el sistema del Gobierno de admisión para la educación superior, del cual están preocupados los estudiantes en la película, pues esperan saber si son admitidos o no. Esta herramienta es cuestionada por los participantes en las movilizaciones juveniles de Francia.
Igualmente, el filme refleja la "polarización" de la juventud francesa, la de "izquierdas que está en las calles" y la de "la derecha que se radicaliza", ha indicado la cineasta, quien ha criticado los "diez años de política 'macronista'" que le han hecho ver que la política "ya ni siquiera intenta acercarse a ser una fuerza activa".
LA GRADIVA DE JENSEN
Sobre la inspiración en la novela 'Gradiva: una fantasía pompeyana' de Wilhelm Jensen y del análisis que hizo Freud al respecto, Atlan ha puesto en valor "la idea de lo que se puede cristalizar en torno a una imagen": "Hasta qué punto puede contener fantasías, recuerdos enterrados, una relación con la negación. Para mí eso encajaba con la trayectoria de Toni".
"También me gustaba la idea de que la película estuviera acompañada así por una especie de figura tutelar, que para mí es precisamente el movimiento, el dibujo, la fatalidad, aquello que avanza a pesar de los personajes. Y simplemente un título mitológico que choca con un registro realista, documental, y que crea así una perspectiva", ha expuesto sobre la relación entre su obra y la de Jensen y la figura mitológica de La Gradiva.
UN TERRITORIO REVELADOR
El territorio y la historia de este es otro elemento importante en la propuesta de Atlan, quien ha plasmado este de una manera "casi documental" con la intención de que "se hiciera eco" en el personaje de Toni. Apuesta así por capturar Nápoles desde una perspectiva "familiar y festiva, de gran vitalidad, algo muy sensorial", y al mismo tiempo establecer una "relación constante con la muerte" por la presencia del Vesubio, que "aporta una gran espiritualidad, una relación con la existencia y la fragilidad".
"Es también un territorio que habla del tiempo por su propia naturaleza: está formado por capas geológicas, con el volcán que lo cubre todo y las reconstrucciones posteriores. Un territorio de grandes contrastes y de una enorme densidad: lo sagrado, lo profano, el barroco* Una especie de territorio revelador", ha indicado la directora, que deja ver todos estos aspectos desde la belleza. Atlan observa así el espacio en el que se desarrolla la historia sin modificarlo y reconocer la influencia de Rossellini.
Con 2 horas y 25 minutos de duración, el filme propone así una mirada realidad sobre la juventud desde una perspectiva coral en la que, además, destacan los subtextos, los silencios y las dinámicas de los personajes, en un equilibrio entre escenas largas y otras menores.
"Hemos intentado esculpir la obra para encontrar el equilibrio adecuado entre esas escenas largas y, al mismo tiempo, no agotar a los espectadores y espectadoras, hacerles vivir el momento, pero sin que las tramas se pierdan", ha detallado la cineasta sobre el montaje.
La producción franco-italiana opta a la Espiga de Oro de la 71 Seminci tras su paso por certámenes como la Semana de la Crítica de Cannes, donde se hizo con el Gran Premio.