El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños - EUROPA PRESS
BARCELONA, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha negado que el Gobierno tenga "ninguna preocupación" sobre la situación de España en la OTAN tras la filtración de correos del Pentágono en los que se apuntaba la posibilidad de expulsar al país de la organización.
Lo ha dicho este sábado en una rueda de prensa, en la que ha estado presente el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, y en la que ha subrayado que España es "un socio fiable que cumple los compromisos", aunque ha dicho que tiene criterio propio.
"Nuestra posición también es conocida: defensa de la legalidad internacional, defensa del derecho internacional, defensa de los derechos humanos, de los valores europeos, del multilateralismo. Son valores que hace unos años formaban parte del consenso generalizado de los países y hoy no es tanto así", ha dicho.
Bolaños ha añadido que "nadie puede pensar que España esté con los que apoyan la ley del más fuerte" y ha incidido en el convencimiento de que seguirá siendo miembro de la OTAN.
RESPUESTA A ABASCAL
Preguntado por las declaraciones de este viernes del líder de Vox, Santiago Abascal, Bolaños ha dicho que es habitual que les dedique "adjetivos calificativos", que ha añadido que no suelen ser cariñosos.
"Es un honor para nosotros que la ultraderecha nos ataque con toda la rabia que lo hace", ha añadido el ministro.
Ha dicho que los pactos entre PP y VOX "desean una España antigua" que ha asegurado que discrimina a personas, enfrenta a los territorios, quiere acabar con el Pacto Verde y que quiere arrodillarse ante los poderosos en el marco internacional.
"Pero, ¿qué prioridad nacional? Pero si lo que quieren es que España esté sometida a los poderosos. Ninguna prioridad de los españoles para que vivan mejor. Ninguna", ha subrayado.
En este sentido, el ministro ha dicho que los acuerdos entre PP y Vox les "avergüenzan" y ha señalado como vergüenza que Amnistía Internacional diga que estos pactos vulneran los derechos humanos.