BARCELONA, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -
La calle Perill ha vuelto a engalanarse este año después de unas tres décadas sin participar en el concurso de la Fiesta Mayor del barrio barcelonés de Gràcia, y lo hace con "ilusión" y con la voluntad de repetir en las próximas ediciones.
El coordinador de la iniciativa, Renato Souza, ha resaltado en declaraciones a Europa Press que muchos vecinos "se han volcado" en un proyecto que asegura que les ha cohesionado y les ha animado a trabajar conjuntamente.
"Es más que sólo decorar, es mucho más grande; es el espíritu de la gente", destaca, y asegura que los implicados han ido creciendo desde que impulsaron la iniciativa: al principio eran una quincena, y al final se han unido más del doble.
La decoración se combinará con un festival de arte sonoro y música experimental, que se celebrará cada noche en la vía, algo que Souza considera que distingue a Perill del resto de calles y combina "la cultura del arte sonoro con la tradición" de la fiesta.
MÚSICA EXPERIMENTAL
La motivación de volver a decorar la calle surgió después de que la asociación cultural 44Perills ---afincada en la calle para promover la música experimental desde 2012--- celebrara en 2013 un festival de arte sonoro en su local coincidiendo con las fiestas.
En 2014 volvieron a organizar el festival de música experimental en la calle, con el permiso del Ayuntamiento, dándose a conocer a los vecinos, que se acercaron a participar y plantearon la posibilidad de decorar la calle en esta edición.
Decidieron en septiembre participar en el concurso de calles engalanadas, para lo que crearon una junta vecinal dentro de la asociación y distribuyeron las tareas, que empezaron a desarrollar cuando recibieron el permiso para participar en mayo: "Con tres meses, fue muy justo de tiempo, pero vale la pena. La gente está muy ilusionada y nos sentimos parte de la calle".
PASAJE DEL PELIGRO
La temática inicial que plantearon los impulsores versaba sobre la historia de la calle y su nombre, pero la descartaron por falta de tiempo al considerarla más complicada, y finalmente optaron por convertir la vía en un pasaje del peligro.
La decoración de la calle combinará la escenificación de diversos peligros con parte de su historia: entre otros elementos, representará la fábrica que operó en la vía durante el siglo XIX y que contribuyó a darle el nombre a la calle.
Souza cuenta que el nombre se debe a que la vía tenía fama de ser peligrosa, en parte a causa de la presencia de la fábrica --que generaba humos que creaban una atmósfera misteriosa al sumarse a la pobre iluminación--, que durante unos años fue propiedad de Pelegrí Vilaregut, de cuyo nombre pudo derivarse hasta Perill.
Han elaborado la mayoría de los elementos decorativos --que contarán con partes de la fábrica y animales mutantes-- con material reciclado, sobre todo con botellas de plástico, garrafas, tetrabriks y telas reutilizadas, para lo que han contado con la colaboración de los vecinos.