MADRID, 28 May. (EUROPA PRESS) -
El catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School (Reino Unido), Santiago Carbó, ha destacado este martes que, mejor que aceptar la hoja de ruta marcada por Europa, la mejor estrategia hubiera sido que España se hubiera "plantado más como país", por lo cual defiende sopesar las decisiones, dejando de aceptar sin más las pretensiones marcadas por Bruselas.
Así lo ha manifestado en su ponencia magistral 'Hacia dónde se dirige la economía española' durante la jornada inaugural de la reunión anual de Sedigas, en la que ha constatado que la estrategia dictada por Europa "ha tenido más fallos que beneficios".
Por eso, considera necesario "un poco más de decisión en la política", porque España tenía más ases en la manga que países como Grecia y Portugal, pero no se ha dado cuenta de ello.
"La crisis nos ha acobardado a todos, nos hemos metido en un caparazón", ha dicho, y ha advertido de que seguirán imponiéndose reglas a España desde fuera si se sigue actuando de esta forma.
En este sentido, ha apuntado que la última subida de impuestos llevada a cabo por el Ejecutivo español "no es buena idea", y que quizás ésta sea impuesta por Bruselas; además, para él, si a la dura situación económica se le suma una subida de impuestos, todo se traduce en una menor demanda.
Por ello, el catedrático de Economía ha destacado que "la economia española necesita un programa", y que es mejor que se lo imponga ella misma, en vez de esperar que se la impongan otros.
LA COMPETITIVIDAD EXTERIOR MEJORA
Sin embargo, ha subrayado algunos datos que alumbran una mejora, como que ya hay "recuperación" en algunos sectores, que la prima de riesgo ha bajado llamativamente, que la competitividad exterior española va mejorando, y cuenta con proyectos y empresas energéticas que son líderes internacionales.
Además, ha afirmado que la reforma laboral, "aunque mejorable", ha evitado la pérdida de 60.000 empleos; y cree que era casi inevitable un alto paro derivado del sector de la construcción.
"Ahora no estaríamos como estamos" si España hubiera tomado decisiones contundentes en el 2008, ha dicho, y ha considerado un gran error haber supuesto que la crisis bancaria no iba con España.