Cuatro años de cárcel para un hombre que atropelló por celos al que había sido amante de su esposa 25 años atrás

Europa Press Catalunya
Actualizado: martes, 18 julio 2006 17:49

BARCELONA 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Barcelona ha condenado a cuatro años de prisión a un vecino de Olesa de Montserrat (Barcelona) que en 2002 atropelló al que había sido amante de su esposa 25 años atrás. El procesado sospechaba que su mujer había reiniciado su relación sentimental con la víctima y decidió arrollarlo con el coche movido por un ataque de celos.

La relación entre los tres protagonistas de la historia es antigua, ya que el procesado, Jordi S.M., de 58 años, y el pretendiente de su esposa, Severo G.P., se conocían porque han coincidido en el trabajo y en grupos de teatro aficionado.

Hace 25 años, la esposa del acusado mantuvo una relación extraconyugal con Severo G.P., lo que provocó una separación temporal del matrimonio. La pareja acabó reconciliándose, hasta que en 2002 el amante reapareció en sus vidas.

Según relata la sentencia de la Sección Segunda, el acusado se cruzó con Severo por la calle sobre las 17 horas del 30 de mayo, cuando el pretendiente caminaba en dirección al hipermercado donde trabajaba su esposa.

Jordi S.M. se dirigía a la radio local de Olesa, donde colaboraba pinchando discos, pero creyó que la víctima iba al encuentro de su mujer y decidió volver sobre sus pasos. Al llegar a casa, cogió el coche de su nuera y se marchó al supermercado.

El procesado fue hacia el aparcamiento situado en la parte trasera del establecimiento y vio a Severo hablando con su mujer. "A la vista de que se confirmaban sus sospechas" y preso de los celos, aceleró el vehículo hasta alcanzar una velocidad de 40 kilómetros por hora y embistió al amante, que quedó tendido en el suelo.

Tras empotrarse contra la pared del supermercado, Jordi S.M. salió del coche para dirigirse en primer lugar a su esposa. "Ves lo que me has obligado a hacer", le dijo. Acto seguido, caminó hacia Severo, que sangraba "abundantemente" por la boca y, al ver que aún estaba vivo, cogió un ladrillo del suelo con la intención de golpearle nuevamente.

"Dejadme, que lo mato", gritó. No obstante, al ver la gran cantidad de personas que había acudido al lugar, optó por cejar en su empeño. A consecuencia de la agresión, Severo G.P. sufrió varias contusiones y perdió tres dientes, lesiones de las que tardó un mes y medio en curar. También resultaron dañados el reloj y las gafas que llevaba puestos en el momento de los hechos.

OBCECADO POR LOS CELOS.

La sentencia declara probado que Jordi S.M. sufría un "trastorno celotípico" respecto a su mujer y que, por tanto, "se encontraba en un estado de obcecación que mermaba levemente su capacidad para el control de sus impulsos" cuando atropelló a Severo.

De hecho, el Tribunal ha tenido en cuenta la atenuante de arrebato a la hora de imponer la pena, ya que, a su entender, "actuó movido por los celos" que tenía ante la sospecha de que su esposa hubiera reiniciado la relación con Severo.

Según la Sección Segunda, al observar que se habían encontrado en el lugar de trabajo de su mujer, quedó inmerso en "un estado de ofuscación de gran intensidad que le llevó a decidir matarlo", lo que no logró "por la fortuna que amparó a Severo".

La Audiencia de Barcelona, sin embargo, no ha aceptado la eximente de enajenación mental propuesta por la defensa de Jordi S.M., ya que, si bien sufre un trastorno celotípico, no se le ha diagnosticado ninguna enfermedad mental que anule "sus facultades para conocer lo injusto", tal y como determinaron las periciales médicas que se le practicaron.

Finalmente, teniendo en cuenta la "gravedad del hecho" y "la peligrosidad del medio empleado para causar la muerte", la Sección Segunda ha condenado a Jordi S.M. a cuatro años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa, frente a los 7 años solicitados por el Ministerio Fiscal.

El procesado deberá indemnizar a Severo G.P. con 6.592 euros por las lesiones y secuelas padecidas y por las gafas y el reloj que resultaron dañados. Esta cantidad también incluye los gastos de odontología que le supuso la reparación de las tres piezas dentales que perdió. Jordi S.M., además, no podrá acercarse al que fue amante de su esposa a menos de 1.000 metros de distancia.

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