Estatut.- Los obispos catalanes no orientarán el voto en el referéndum aunque plantean algunas dudas morales

Europa Press Catalunya
Actualizado: jueves, 27 abril 2006 17:23

MONTSERRAT (BARCELONA) 27 (EUROPA PRESS)

Los obispos catalanes aseguraron hoy en un comunicado que no recomendarán a los católicos ninguna orientación concreta de voto en el referéndum sobre el Estatut de Catalunya, aunque mostraron su "preocupación" por algunos puntos del texto que "contradicen el espíritu del humanismo cristiano".

Tras la celebración de la 179 reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que tuvo lugar en Montserrat entre ayer y hoy, los obispos señalaron que, "como para otras decisiones de tipo político, será cada persona la que deberá hacer un discernimiento justo y equitativo para decidir responsablemente su posición ante el referéndum, sabiendo que de él depende el futuro de nuestro pueblo".

Sin embargo, también expresaron su "preocupación" por el modo en que el título primero del texto trata "la dimensión ética de la vida, el matrimonio y la familia, la dignidad de la persona humana, la libertad de enseñanza propia de una sociedad democrática y pluralista y el respeto por los más débiles, sobre todo, de los no nacidos y los enfermos terminales", a pesar de que el Estatut no establece una normativa y está limitado por el artículo 37.4 del proyecto, que circunscribe los derechos fundamentales reconocidos a los incluidos en la Constitución Española (CE).

En la homilía de la misa conventual solemne que ofició en Montserrat, el presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense y arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, consideró que "los cristianos somos los primeros en desear que las personas puedan ver reconocidos sus derechos" pero apuntó que el Título I incluye unos derechos y deberes en los que no se reconoce plenamente "la dignidad inalienable de toda persona".

Pujol reclamó que el Estatut debería ofrecer "una visión no devaluada, tanto de la familia como de los momentos más necesitados de protección de la vida, como la gestación antes del nacimiento o la última enfermedad", en referencia al aborto y a la eutanasia.

También señaló que el texto incorpora avances "legítimos" pero lamentó que "no reconoce suficientemente las raíces cristianas de Catalunya" ya que "no queda totalmente reflejada nuestra historia en su nacimiento, en su evolución y en sus momentos de plenitud; ni el esfuerzo de tantos cristianos que desde los inicios del país han contribuido de manera decisiva e indeleble en su formación, en su construcción social, cultural, política y económica, en su defensa y en su renacimiento después de las decadencias".

PROGRESO PARA CATALUNYA.

Sin embargo, en su comunicado, los obispos también destacaron "todo aquello que el progreso del autogobierno puede aportar a Catalunya: crecimiento del país, apoyo a la lengua y la cultura propias, fortalecimiento de las instituciones catalanas y mejora de su financiación".

También reclamaron que, de aprobarse, el Estatut sea aplicado "con generosidad, con atención a las necesidades reales del país y con sentido de solidaridad fraterna y de respeto mutuo entre los ciudadanos de Catalunya y los del resto de España".

Después de leer el comunicado, el secretario de la Conferencia Episcopal Tarraconense y obispo de Urgell, Joan Enric Vives, manifestó que "la iglesia también puede opinar sobre el Estatut y tiene el derecho de hacerlo".

También afirmó desconocer si la Conferencia Episcopal Española emitirá algún comunicado sobre el documento, aunque recordó que "acostumbra a pronunciarse únicamente en temas que afectan al conjunto de España".

Vives explicó que durante la celebración del día de la Virgen de Montserrat, los obispos catalanes mantuvieron una breve reunión con el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que calificó de "cordial" y en la que el presidente les transmitió que "la Generalitat no puede legislar sobre los temas del título primero, porque está sometida a la Constitución como dice el artículo 37.4".

Los obispos quisieron celebrar su reunión trimestral en Montserrat para poder estar presentes en la celebración del 125 aniversario de la entronización de la Virgen de Montserrat como patrona de Catalunya.

El acto central de la festividad fue una misa conventual solemne a la que asistieron los once obispos catalanes y los obispos eméritos Jaume Camprodon, Josep Maria Guix y Martí Alanis; así como el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y la delegada del Gobierno de la Generalitat en Barcelona, Carme Sanmiguel.

La celebración congregó a más de un millar de personas en el interior del monasterio, entre las que estaban el presidente de CiU, Artur Mas, y la vicepresidenta del PSC, Manuela de Madre. La misa finalizó con el canto del Virolai.

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