Imagen de recurso de un tren de FGC - FGC
BARCELONA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) adaptará su oferta de trenes a las necesidades actuales de movilidad ante la crisis del coronavirus y la caída de más de un 92% registrada esta semana en las líneas metropolitanas: un 94% en la línea Barcelona-Valls y un 89% en la Llobregat-Anoia.
Esta reducción ha supuesto que hayan dejado de viajar en FGC unos 315.000 usuarios diarios y en todo momento la concentración de personas en los trenes y andenes ha sido por debajo de un tercio, garantizando la distancia de seguridad recomendada, ha informado este jueves en un comunicado.
Así, a partir de este sábado FGC ofrecerá en la línea Llobregat-Anoia un tren por hora en la R5 (Barcelona-Manresa), R6 (Barcelona-Igualada, con fin e inicio en La Pobla de Claramunt) y en la L8 (Pl. Espanya-Molí Nou Ciutat Cooperativa).
La composición de los trenes será doble, circulando todos los trenes con seis coches para garantizar una concentración de viajeros por debajo del 33%.
En la línea L7 (Av. Tibidabo) se operarán cuatro trenes por hora y se dará servicio haciendo transbordo en la estación de Grcia para continuar hasta la de Pl.Catalunya, transformándose en un servicio lanzadera entre Grcia y Av.Tibidabo; este servicio se mantendrá también a partir del próximo lunes.
LOS ASCENSORES SE ACTIVARÁN DESDE EL CENTRO DE CONTROL
Para minimizar el riesgo de infección y de contagio entre usuarios, FGC modifica a partir de este sábado la operativa de funcionamiento de los ascensores de sus estaciones, que se operarán a distancia de forma centralizada y se activarán desde el centro de control, con lo que se quiere evitar que los usuarios deban apretar el botón.
Ahora, deberán contactar con el centro de control por teléfono en el número gratuito 900901515 y a través del interfono de los puntos de ayuda de las estaciones, y el acceso a los ascensores estará limitado a un máximo de dos personas.
FGC también ha intensificado estos días la limpieza e higiene de sus instalaciones, los maquinistas abren y cierran las puertas de los trenes de forma automática y se han cerrado los centros de atención al cliente para realizar la atención vía telefónica, entre otras medidas.