BARCELONA 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
El conseller de Interior, Felip Puig, ha informado que los graves altercados que se produjeron durante toda la jornada de huelga han dejado 74 detenidos en toda Catalunya, 4 de ellos menores, una cincuentena de ellos en Barcelona.
En rueda de prensa, junto al director de los Mossos d'Esquadra, Manel Prat, el conseller ha indicado que en las 24 horas que duró la huelga se vivió la expresión más grave de violencia urbana con una "estrategia planificada" que ha vivido Catalunya en los últimos años, que requiere de una respuesta social muy contundente.
En los altercados se quemaron 300 contenedores y según ha cifrado el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, el coste de los destrozos en mobiliario urbano asciende a medio millón de euros.
De entre las detenciones, 20 personas tienen antecedentes y ocho de ellos son extranjeros; 21 las hicieron la Guardia Urbana de Barcelona, una la Policía Local de Tarragona, una la de Mataró y el resto los Mossos.
Puig ha advertido que continúan trabajando intensamente para llevar ante la justicia a todos los violentos y ha confiado en que la Justicia les caiga "con toda la firmeza y la contundencia".
Según el balance del conseller, el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) atendió a unas 80 personas y 21 fueron trasladadas a centros sanitarios, y hay tres ciudadanos ingresados en el Hospital del Mar y uno en Sant Pau.
Además, resultaron heridos con contusiones 45 agentes, uno de ellos guardia urbano, algunos con alguna rotura.
DOS MANIFESTACIONES
Ha querido diferenciar entre dos manifestaciones, una que se desarrolló sin más complicaciones, expresión de las inquietudes sociales, y otra, una huelga "salvaje y de violencia urbana".
Durante toda la jornada estuvieron trabajando más de 9.300 mossos, lo que supone el 60% del cuerpo desplegado en toda Catalunya, unos agentes que lograron una actuación de "mucha contención" que Puig ha calificado de positiva.
El conseller ha confirmado que se trata de la primera vez en el cuerpo de los Mossos que se lanzan gases lacrimógenos en una manifestación, y que estudian nuevas estrategias policiales para combatir a unos vándalos cada vez más preparados.
Ha informado que los violentos iban armados con tecnología, equipamientos y material y que están preparados para "el combate urbano".
Según Puig, se trata de individuos que proceden del neoanarquismo radical, algunos del colectivo de indignados, de los movimientos antiglobalización y de los sectores más radicales de los grupos universitarios, que "confluyen con el objetivo de atentar contra el orden público".
Además, estos grupos no actúan solos, sino con otros que hacen de la violencia una actividad lúdica, y se amparan en las manifestaciones multitudinarias para actuar.