BARCELONA, 24 May. (EUROPA PRESS) -
Nueve estudiantes se sentarán en el banquillo de los acusados en la Sección Séptima de la Audiencia de Barcelona el próximo jueves 30 de mayo acusados de delito de desórdenes y atentado a agentes de la autoridad cometidos durante una manifestación el 11 de mayo de 2017 para pedir la rebaja de las tasas universitarias.
Los jóvenes se enfrentan a una petición de la Fiscalía de cuatro años de cárcel por un delito de desórdenes en concurso ideal con un delito de atentado a los agentes de la autoridad, y peticiones de multa por delito leve de lesiones y delito leve de maltrato de obra.
Ese día, unos 800 estudiantes convocados por el Sindicat d'Estudiants dels Pasos Catalans (Sepc) se manifestaron, desde la plaza Universitat, por el centro de Barcelona para reclamar una reducción del 30% de las tasas universitarias y la equiparación del precio de los grados y másters.
La manifestación, bajo el lema 'Abaixem les taxes' (Rebajemos las tasas), era el colofón a una jornada de huelga con seguimiento en la Universitat Autnoma de Barcelona (UAB) --dos días-- y en el campus Diagonal de la de Barcelona (UB).
Los manifestantes recorrieron varias calles del centro hasta llegar un grupo de entre 300 y 400 personas ante la Secretaría de Universidades, en Via Laietana, donde había una línea policial formada por cuatro vehículos que protegían el edificio.
Según el relato del fiscal en su escrito de acusación, los manifestantes, al ver a los agentes ante el edificio, les lanzaron botes de humo y bengalas, y cuando constataron que no retrocedían, hicieron una sentada en el suelo.
Entonces, la Fiscalía asegura que los nueve acusados golpearon con mástiles de banderas a los policías "con la intención de menoscabar la autoridad policial y hacer que los mismos retrocedieran", causándoles lesiones.
Al día siguiente de la manifestación, el Sepc reprochó a la Generalitat el "desorbitado" despliegue policial durante la movilización estudiantil, que acabó con una veintena de identificaciones, y el desalojo de los 200 estudiantes que hicieron la sentada con golpes de porra, intimidaciones y coacción, según dijo.