Mosses d'Esquadra que acompañan a víctimas vulnerables en juicios: "Les ayuda a cerrar el círculo"

Fiscalía las requiere para acompañar a todo tipo de víctimas vulnerables

Anna Choy y Eulàlia Perona junto a la Audiencia de Barcelona
Anna Choy y Eulàlia Perona junto a la Audiencia de Barcelona- LORENA SOPENA - EUROPA PRESS
Europa Press Catalunya
Actualizado: sábado, 4 abril 2026 10:31

BARCELONA, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Grup d'Acompanyament a la Víctima de los Mossos d'Esquadra, activo en Barcelona desde 1994, acompaña a todo tipo de víctimas consideradas vulnerables cuando las citan a declarar en los juicios, y procuran que durante el proceso estén tranquilas y seguras: "Este servicio les ayuda a cerrar el círculo, es el punto final".

Lo explican en una entrevista de Europa Press la jefa del Grup Regional d'Atenció a la Víctima, la cabo Anna Choy, y la responsable del grupo de este servicio, la cabo Eulàlia Perona, que, con otras dos agentes, trabajan en la Ciutat de la Justícia y van a la Audiencia de Barcelona cuando Fiscalía las requiere para un acompañamiento en una vista.

Su trabajo empieza una semana antes del juicio, cuando se encuentran con la víctima para conocerse en un punto lo suficientemente lejano de la puerta de la Audiencia y le explican cómo será la vista, qué papel tiene el fiscal y los magistrados, y cuáles son los recursos de los que dispone para evitar ver al acusado.

Además, si alguno de los 10 Grups d'Atenció a la Víctima (GAV) de Barcelona ha hecho un seguimiento del caso, revisan sus expedientes, comunican al GAV que prestarán este servicio durante el juicio y después hacen un 'feedback' sobre cómo ha ido, por lo que la comunicación entre los diversos actores que participan es constante, explican ambas.

"Se encuentran con un ambiente que para ellas es totalmente hostil", explica Perona desde una sala habilitada únicamente para este servicio en la Audiencia, un espacio seguro y tranquilo para ellas, explica, donde esperan juntas antes de la declaración para evitar encontrarse con el acusado o sus familiares.

Y cuando llega el momento de declarar, van hasta la sala de vistas ("siempre controlando el entorno", según Perona) o bien declaran por videoconferencia sin salir de la sala.

"Es muy importante porque declaran mucho mejor en el momento en que ellas están tranquilas, no ven al agresor, no ven a los familiares. Entran muy nerviosas y a la segunda pregunta se destensan y declaran muy bien", explica Perona.

PERFIL DE VÍCTIMAS

En cuanto al perfil de víctimas, Choy explica que en los inicios de este servicio solo acompañaban a mujeres víctimas de violencia de género y agresiones sexuales, pero ahora se ha ampliado a diversas tipologías e incluyen tentativas de homicidio, robos con fuerza con lesiones y víctimas racializadas o que han sufrido LGTBIfobia.

También "va entrando mucho trabajo" desde la entrada en funcionamiento de la nueva Sección Especializada de delitos violentos contra niños, niñas y adolescentes, así como otros colectivos vulnerables de Fiscalía de Barcelona.

"ACOMPAÑAMOS, NO ESCOLTAMOS"

Tanto Choy en los años en que formó parte del acompañamiento como Perona actualmente subrayan la importancia de ir de paisano, ya que el uniforme pone cierta distancia: "Realmente acompañamos, no escoltamos".

Su máxima durante el acompañamiento es que puedan testificar bien en un momento de su vida en que se suelen sentir perdidas y colapsadas: "Cuando reciben la citación, muchas no duermen", explica Perona.

Además, destacan la importancia de serles sinceras en todo momento, explicarles que en el juicio habrá preguntas que no les gustarán y que el proceso será duro, para que, una vez acabado, sientan que todas las dudas han tenido una previa respuesta: "Para ellas era venir a un monstruo y acaban viendo la parte más amable de este circuito".

4 AÑOS DESPUÉS

"Yo tengo un problema, ya que dar un mensaje de esperar 4 años para venir aquí para mí ya es complicado. Decir que la justicia funciona bien... Ellos sabrán, porque tardan 4 y hasta 10 años", lamenta Perona respecto al sistema judicial, ya que para las víctimas, que trabajan para recuperarse, supone una "puñalada" recibir la citación judicial tanto tiempo después.

En cuanto a los recursos que tienen para evitar el contacto con el acusado, Perona recuerda que tienen el clásico biombo y la declaración por videconferencia, así como una sala exclusiva donde puede declarar tanto el acusado como la víctima, aunque lamenta que solo tienen una en todo el edificio.

En cualquier caso, ambas coinciden en la idea de encontrarse jueces, fiscales y abogados cada vez "mejor preparados", ya que, al recibir formación y especialización en determinados casos, son más empáticos a la hora de preguntar y hacer sentir cómoda a la víctima.

Choy precisa que a nivel de coordinación "todo el mundo conoce el servicio", algo que considera imprescindible porque permite que puedan aprovecharlo más, lo que ha incrementado su carga de trabajo los últimos años.

EXPERIENCIAS QUE MARCAN

Tras centenares de acompañamientos en su carrera, Perona explica que uno de los momentos más duros lo vivió hace pocas semanas, cuando la víctima relató durante más de dos horas el abuso continuado que sufrió de un familiar durante años: "Fue espectacular", explica la cabo sobre la emoción que tanto ella como diversas personas en la sala sintieron al escucharla.

En cuanto a Choy, recuerda que uno de los juicios más mediáticos que ha presenciado fue hace años, cuando acompañó a diversas víctimas que eran gente mayor y, gracias a este servicio, lograron que no se sintieran presionadas y pudieran declarar y expresarlo todo con claridad.

Pese a ser un servicio poco conocido, la experiencia para ambas es de lo más gratificante al recibir muestras de cariño de las víctimas, cuando logran poner un punto y final al proceso.

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