Imagen de los ponentes en la Comisión de investigación sobre la pederastia en la Iglesia en el Parlament - PARLAMENT
BARCELONA, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
El jefe de la Unidad de Investigación de la Unidad Central de Menores de los Mossos d'Esquadra, Sergi Torras, ha pedido un "especial esfuerzo" para prevenir ciberdelitos sexuales contra menores de edad.
Lo ha dicho durante su comparecencia en la Comisión de investigación sobre la pederastia en la Iglesia del Parlament, en la que ha asegurado que el número de denuncias ha aumentado porque se está "visibilizando más" el delito.
"En el terreno virtual es muy difícil perseguir el delito, porque muchas veces el autor está en el extranjero o es menor de edad. Por este motivo se ha creado también la Comisaría General Virtual de los Mossos", ha añadido.
"ADAPTARSE A LA DELINCUENCIA"
Torras ha explicado que el trabajo de su equipo es "adaptarse a la delincuencia y atender los fenómenos por recepción directa de las denuncias", además de formarse constantemente para lograrlo.
"Una manera de funcionar es poner a la víctima en el centro de la actuación. Algunas veces el interés por la víctima puede pasar por delante de la eficacia policial", ha expresado Torras.
Además, ha lamentado que, como los delitos sexuales son un delito semipúblico, si la víctima no quiere denunciar, recogen las pruebas, pero tienen que "hacer un paso al lado y esperar a que esté preparada para denunciar y poder investigar".
"En ese caso, lo que hacemos es contactar con las víctimas menores a través de sus progenitores y convencerlos para que nos conozcan y nos pongan cara. Es una de las estrategias que utilizamos para facilitar el paso a la denuncia, que a veces es complicado", ha asegurado Torras.
También ha explicado que, a veces, la única fuente que tienen es el relato de la víctima, ya que estos delitos muchas veces se cometen en un entorno íntimo entre el autor y la víctima.
"Nos hemos ido especializando en saber distinguir todo lo que envuelve una víctima de un hecho traumático, nos hemos formado en traumas psicológicos y en cómo se expresa el relato de unos hechos cuando la víctima era pequeña y lo explican de mayores con lagunas y sin coherencia", ha manifestado.
RED DE COORDINACIÓN
Torras ha garantizado que crean una red de comunicación y coordinación con los diferentes expertos que intervendrán en un caso de delitos sexuales de menores.
Ha garantizado que les sorprendió ver que "se ponía como norma hacer una prueba preconstituida a menores de 14 años, pero no se ponía plazo para hacerla" (una declaración grabada anteriormente en un espacio íntimo para evitar que el menor tenga que comparecer en el juicio).
"En otros países se hace la prueba preconstituida en unos 15 días. Es muy importante hacerlo, porque al cabo de dos o tres meses muchas veces no quieren volver a expresar todo lo que ya contaron a sus padres", ha lamentado Torras.
ERRORES JUDICIALES
Además, ha criticado que, a veces, se encuentran con casos en los que se detiene a un monitor o un educador por abusos sexuales a menores y, cuando queda en libertad el presunto agresor, puede seguir trabajando: "No existe la prohibición de trabajar con menores como medida cautelar".
Ha citado también errores en los procedimientos judiciales como citar a la víctima para que declare cuando ya se había realizado su prueba preconstituida para no revictimizarla, o cuando se llega a un acuerdo entre el fiscal y la defensa del acusado en un juicio y "se deja a la víctima al margen".
ATENCIÓN A LAS VÍCTIMAS: MODELO BARNAHUS
El coordinador nacional de las Barnahus, Joan Mayoral, ha explicado durante su comparecencia en la comisión que la tasa de casos conocidos de abusos sexuales en menores por cada 10.000 niños y adolescentes es "sensiblemente" superior en Tarragona desde la puesta en marcha del servicio Barnahus, aunque ha aclarado que es pronto para saber su impacto.
Estos servicios de atención a niños y jóvenes víctimas de abusos sexuales tienen como objetivos hacer aflorar los casos, evitar la revictimización, hacer una buena instrucción del procedimiento y favorecer la reparación de las víctimas, ha explicado la directora general de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia), Ester Cabanes.
Para Mayoral, este modelo supone un "cambio de paradigma" en la atención de abusos sexuales que pasa de la coordinación entre agentes a la integración en un mismo equipamiento, y de la derivación de la víctima al protagonismo para evitar desplazamientos y duplicidades, entre otros.
Cabanes ha recordado que antes de acabar el 2023 abrirán 12 nuevos centros Barnahus para mejorar la atención de los menores que han sufrido abusos y sus familias, así como para detectar nuevos casos.