Publicado 09/07/2020 11:19CET

Puigneró traza en su libro 'El 5è poder' el camino para hacer de Catalunya una nación digital

El conseller de Políticas Digitales y Administración Pública, Jordi Puigneró
El conseller de Políticas Digitales y Administración Pública, Jordi Puigneró - David Zorrakino - Europa Press - Archivo

   Dice que el Gobierno se ha autoproclamado juez y parte con el decreto digital: "En España eso ahora es ley. Como en Turquía, China o Irán"

   BARCELONA, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El conseller de Políticas Digitales y Administración Pública de la Generalitat, Jordi Puigneró, ha publicado el libro 'El 5è poder. La República Digital a les teves mans' (La Campana), en el que aborda la vía para hacer de Catalunya una nación digital y que pasa precisamente por la 'República Digital Catalana'.

   El libro cuenta con un prólogo de Toomas Hendrik Ilves, quien fue presidente de Estonia entre los años 2006 y 2016 y apostó por la tecnología para hacer de este país una de las sociedades digitales más avanzadas, y el epílogo corre a cargo del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

   "Cuando hace dos años empecé a hablar de la República Digital, la mayoría de los que me escuchaban me miraban con cara de incrédulos: iluminado, friqui, soñador o flipado son algunos de los comentarios que he tenido que oír o que incluso han quedado recogidos en el diario de sesiones del propio Parlament de Catalunya", explica Puigneró, que define la República Digital como la voluntad política de empoderar a la ciudadanía.

   La 'República Digital de Catalunya' nació cuando Puigneró fue a visitar en noviembre de 2017 a Puigdemont en Waterloo y le dijo: "Presidente, tenemos motivos para la esperanza. Éste será un siglo digital y ciudadano".

   "Me sonrió. Fue mi manera de decirle que, pese al 155, el exilio y la prisión, el camino que él había iniciado hacia una Catalunya independiente era imparable en un siglo de ciudadanos apoderados digitalmente", añade.

   Puigneró explicó a Puigdemont la iniciativa e-Estonia y cómo Catalunya podía plantear también una vía digital hacia el Estado propio: "Le entusiasmó tanto la idea que, al acabar, me pidió que le hiciera una propuesta ejecutiva del proyecto de Estado digital para incluirla en el programa electoral de Junts per Catalunya para las elecciones que se debían celebrar el 21 de diciembre".

   Sin embargo, la 'República Digital de Catalunya' se vio frenada por el decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez: "Tengo la sensación de que la sociedad --también la española-- no es consciente del atropellamiento de sus libertades en Internet. Cuando se den cuenta ya será demasiado tarde".

   Puigneró tacha este decreto de mordaza digital y lamenta que permita, según dice, intervenir comunicaciones y cerrar Internet sin orden judicial, así como prohibir que las administraciones públicas --a excepción del Estado-- puedan desarrollar proyectos en tecnologías digitales de registro distribuido, como el 'blockchain', en sus palabras.

   "Con este decreto aprobado sin debate parlamentario, sin posibilidad de enmiendas y en campaña electoral, el Gobierno español se ha autoproclamado juez y parte: a partir de supuestos generales (de seguridad, orden público, afectación de la economía) puede decidir, sin el permiso de ningún juez, intervenir comunicaciones, cerrar webs y 'apps' e incluso cortar Internet. No es ninguna exageración. En España, esto ahora es ley. Como en Turquía. Como en China. O como en Irán. Un club selecto de grandes democracias", asegura.

   Y es que Puigneró tiene claro que sin Internet, ni el referéndum del 1 de octubre se hubiera podido planificar ni ejecutar, ni los catalanes habrían "sobrevivido" al 155, ni habrían podido levantar la voz al mundo ante la represión, en sus palabras, y como ejemplo de la importancia del mundo digital también cita la clausura de las sedes digitales de ANC y Òmnium, pero no de sus oficinas físicas, por parte del Estado.

   "Sin conectividad, sin Internet, no hay 'República Digital', y por tanto, no hay ciudadanía digital ni ciudadanos empoderados", afirma Puigneró, que defiende una democracia coparticipada y el despliegue del voto electrónico.

   Además, el conseller erige la Agència de la Ciberseguretat de Catalunya como "un acto en legítima ciberdefensa" para asegurar el futuro de Catalunya como nación de bienestar.

   "Garantizar los tres derechos digitales fundamentales (la connectividad, la ciberseguridad y la identidad digital) nos permitirá ser sujetos digitales de pleno derecho, es decir, que podamos ser seres humanos en versión digital. Esto abriría la puerta a hacer el paso siguiente, que es la construcción de una República Digital Catalana por parte de su sociedad digital", asegura.

   Sobre si puede Catalunya, como nación, convertirse en una república digital sin ser todavía una república, Puigneró ha defendido que precisamente porque en Internet deja de tener sentido la variable territorial, "constituir una república digital para alguien como Catalunya, que ya es nación pero no es Estado, es factible".

EPÍLOGO DE PUIGDEMONT

   En el epílogo del libro, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, defiende que una sociedad tecnológicamente empoderada y autogobernada es imparable: "Y es libre. Una Catalunya digital en forma de república", añade.

   "La batalla la tendremos que librar nosotros, porque, en caso contrario, otros lo harán por nosotros. Y es aquí donde la tecnología tiene un papel fundamental", avisa.

   También asegura que la política es de los sectores que aún se resisten a la adaptación digital, pero es "cuestión de tiempo" que acabe transformándose, y ha llamado a preguntarse si Catalunya quiere estar entre los que lideran cambios o resignarse a que los hagan otros.

   Sobre la pandemia del coronavirus, ha acusado al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos de dejar el autogobierno catalán "con las competencias más mermadas desde la Mancomunitat y con el mismo nivel de amenazas y persecución que el Gobierno de Rajoy".

   "Una de las muchas cosas para las que habrá servido esta crisis sanitaria será para desnudar falsos progresistas de toda clase y mostrarlos tal y como son. Es el fin de la equidistancia", concluye.

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