La Virreina dedica una exposición antológica al fotógrafo Agustí Centelles

Europa Press Catalunya
Actualizado: viernes, 3 noviembre 2006 16:07

BARCELONA 3 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Palau de la Virreina acoge desde mañana al 4 de marzo una exposición antológica dedicada a Agustí Centelles, referente del fotoperiodismo catalán, en una muestra que reúne más de 300 fotografías y objetos diversos del artista.

La muestra 'Centelles. Las vidas de un fotógrafo, 1905-1985', comisariada por Miquel Berga, se completa con las instalaciones de los fotógrafos Gervasio Sánchez y Joan Fontcuberta y de los artistas visuales Maite Ninou y Quelic Berga, además de fragmentos de documentales y entrevistas al cineasta David Trueba y el fotógrafo Kim Manresa sobre Centelles.

La exposición de La Virreina pretende reivindicar a Centelles como el "referente indispensable" de la fotografía catalana y reparar el "olvido injusto" de su figura, según remarcó hoy Berga, quien añadió que la Generalitat "le debe un homenaje a este patriota".

En la obra gráfica de Agustí Centelles reside buena parte de la memoria visual de la Guerra Civil y de la epopeya del pueblo de Catalunya y sus instituciones ante un conflicto que se convirtió en tragedia.

Centelles vivió la guerra como fotoperiodista, retratando la crudeza de las bombas sobre la población civil y la tragedia humana que supuso, cuya muestra más evidente es su célebre fotografía en el cementerio de Lleida a la madre del periodista Josep Pernau, de la que hoy precisamente se cumplen 69 años de cuando fue tomada.

El fotógrafo tuvo que exiliarse a Francia llevándose consigo todos los negativos para evitar las previsibles represalias del Ejército franquista sobre sus protagonistas. Tras ser detenido en el campo de Argelers, fue trasladado al campo de concentración de Bram, de donde pudo salir para trabajar en un estudio fotográfico de Carcassone, donde escondió su archivo de 10.000 negativos.

Agustí Centelles volvió a Catalunya en la primavera de 1944 y tiempo después fue juzgado por el régimen acusado de pertenecer a la masonería, lo que le inhabilitó como fotoperiodista. El artista se dedicó a la fotografía industrial y publicitaria y en 1976, una vez muerto Franco, regresó a Carcassone para recuperar su archivo.

Miquel Berga aseguró que la exposición no quería "enseñar las fotos" de Centelles, sino "hacerlas hablar" para retratar la vida del fotógrafo y, en consecuencia, de la Catalunya de aquella época, excepto del trayecto del exilio cuando no tuvo "ánimo" para hacerlo. "En la vida de Centelles caben muchas vidas de la época", apostilló.

Berga consideró que Centelles "se avanzó a su tiempo" con una gran sensibilidad hacia lo que se producía en el exterior. Esta exposición, según el comisario, demuestra que en la construcción de la memoria colectiva "la fotografía fija se lleva el gato al agua" respecto a otras técnicas.

INSTALACIONES DE HOMENAJE.

La muestra se completa con las instalaciones de Gervasio Sánchez, con 14 fotografías de localidades del frente de Aragón en la actualidad, y de Joan Fontcuberta, que ha elaborado unos 'googlegramas' con instantáneas de Centelles.

Además de los documentales y fragmentos de programas, la exposición también exhibe un trabajo de Maite Ninou, con fotografías de Centelles del campo de concentración de Bram, y Quelic Berga, que hace un recorrido por las fotografías de la Guerra Civil.

Finalmente, la muestra recoge una entrevista al fotógrafo Kim Manresa sobre la faceta fotoperiodística de Centelles y al director David Trueba, en la que analiza la vertiente cinematográfica. El comisario de la exposición aseguró que Centelles siempre quiso ser operador de cámara.

Los hijos del fotógrafo, Sergi y Octavi Centelles, aseguraron que la retrospectiva dedicada a su padre supone "la meta" a la dedicación de muchos años y señalaron que "a la Justicia se le ha movido la venda y Centelles aparecerá mañana en los diarios".

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Carles Martí, remarcó que la exposición es "antológica" en todos los sentidos del término, en la ciudad que vio morir a Centelles en diciembre de 1985, un año después de recibir el Premio Nacional de Artes Plásticas.

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