Cruce de la frontera en Melilla. - DELEGACIÓN DEL GOBIERNO
MELILLA 14 Mar. (EUROPA PRESS) -
Melilla ha pasado de contar con un tránsito diario de 30.000 personas por 7.500 actuales al cumplirse el sexto aniversario del cierre de fronteras con Marruecos por la pandemia del COVID-19, según han informado a Europa Press fuentes gubernamentales en la ciudad española del norte de África.
El paso de vehículo también se ha visto notablemente reducido según las mismas fuentes, al pasar de 4.000 vehículos diarios antes de 2020 a "unos 1.700 actualmente". Este 13 de marzo se han cumplido seis años de un hecho que cambió profundamente la realidad social, económica y humana de Melilla. A las seis de la mañana de aquel día de 2020 entraba en vigor el cierre "sine die" de los pasos fronterizos terrestres con Marruecos, una decisión adoptada unilateralmente por Marruecos que dejó a la ciudad sin sus puentes naturales con las zonas limítrofes. Seis años después, aunque la frontera se reabrió parcialmente en 2022, las consecuencias de aquel cierre siguen marcando el presente.
La decisión marroquí se comunicó a las 22.00 horas del 12 de marzo de 2020, anunciando que los pasos quedarían cerrados apenas ocho horas después. Un margen claramente insuficiente que dejó a cientos de personas atrapadas a ambos lados de la frontera. Muchos ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar. Otros ni siquiera llegaron a enterarse.
La situación obligó a las instituciones melillenses a improvisar soluciones de emergencia para acoger a quienes habían quedado bloqueados en la ciudad. Primero fue el pabellón deportivo Lázaro Fernández. Después un campamento habilitado en una explanada de la complejo de fiestas V Pino, que incluso llegó a inundarse durante una lluviosa noche de abril. Más tarde sería la Plaza de Toros la que serviría como refugio provisional. Incluso el Cementerio Musulmán llegó a albergar durante semanas a un grupo de mujeres.
Durante 795 días, la frontera permaneció completamente cerrada. No fue hasta el 17 de mayo de 2022 cuando el paso de Beni-Enzar, el principal punto de conexión entre España y Marruecos en la ciudad, volvió a abrir sus puertas pasada la medianoche. Sin embargo, la reapertura no supuso un regreso a la normalidad.
Antes de marzo de 2020, Melilla contaba con tres pasos fronterizos activos -Beni-Enzar, Farhana y Barrio Chino- por los que transitaban diariamente unas 30.000 personas y 4.000 vehículos. Hoy la realidad es muy distinta: solo permanece abierto Beni-Enzar y el flujo diario se ha reducido aproximadamente a 7.500 personas y 1.700 vehículos, según han informado a Europa Press fuentes de la Delegación del Gobierno.
Marruecos introdujo nuevas condiciones para el cruce, entre ellas la obligatoriedad de presentar el pasaporte incluso para quienes antes podían pasar simplemente mostrando su DNI con residencia en Melilla, en virtud de los acuerdos de buena vecindad.
Además, el tránsito de mercancías desde Melilla hacia Marruecos quedó prohibido, pese a que el régimen de viajeros contemplaba históricamente ese intercambio. En sentido contrario, aunque con restricciones, sí se permite el paso de productos. Una asimetría que el Gobierno de la Ciudad Autónoma, en manos del PP, ha denunciado en estos años y que ha sido llevada en numerosas ocasiones por los parlamentarios nacionales de esta formación al Congreso de los Diputados y el Senado, sin que de momento se han revertido dicha situación.