MADRID, 20 Jun. (CHANCE) -
Es Daria de esas mujeres que destilan un magnetismo especial que traspasa los límites de la pura imagen. Quizá sea su espíritu
libre y anticonvencional; su base artística; sus raíces (es polaca, pero con 3 años emigró junto a su familia a Toronto,
Canadá), el sutil halo de melancolía...
Daria Werbowy (Cracovia, 1983) es una top distinta y que va más allá de la superficie según nos ha enseñado VOGUE. Después de un puñado de pequeños castings en Europa, Daria estaba decidida a abandonar e inscribirse en la escuela de arte (una de sus grandes pasiones) cuando Steven Meisel la eligió para la campaña de Prada de otoño 2003.
"Es mi alter ego" dice la top sobre el fotógrafo, que acabó convirtiéndose en su amigo; "Te conviertes en alguien muy consciente de ti mismo y aprendes a usar cada parte de tu cuerpo como una herramienta"
Cover girl de las mejores publicaciones de moda; maniquí estrella (abriendo y cerrando los desfiles más importantes)
imagen de las firmas más influyentes (este verano protagoniza las campañas de Céline, Versace o Isabel Marant), pocas cosas se le resisten.
En 2005, sin embargo, llegaría el momento más relevante hasta hoy de su carrera, al firmar un contrato millonario con Lancôme. Una alianza que perdura hasta la fecha, cuando se cumple su octavo aniversario como embajadora de la marca.
"Creo en lo que hacen. No me gustan las cosas superficiales, y Lancôme supera los estereotipos. Hay algo más detrás de
sus visuales de campaña. Son retratos reales de mujeres, que expresan una visión sensible de la belleza que va directa al
corazón" explica apasionada la modelo.
Independiente, bohemia y espontánea, Daria adora el lado creativo de la industria, pero se desmarca de las intrigas. Prefiere
guardar distancia con el sistema. "Sufres muchas emociones; la gente se involucra mucho en el trabajo y hay demasiada presión. Hay momentos de mucha energía y otros de extrema soledad".
Por eso Daria tiene muchos hobbies: Roadtrips, encontrar tesoros escondidos, pintar, bricolaje y pequeñas obras en casa. "Me gusta ensuciarme un poco!", pero no acaba ahí.
También intrépida snowboarder y jugadora de basket, si hay algo que verdaderamente le llena es navegar.
De hecho, el acontecimiento más profundo que ha vivido hasta hoy fue cruzar el Atlántico y el Mediterráneo, junto a su padre, hermanos
y tres amigos, en 2008. "Navegar y estar cerca del agua provoca algo en mí muy difícil de explicar. Aquella experiencia
del barco fue uno de los momentos más felices de mi vida".
Sus días transcurren entre la tranquila Irlanda y el siempre ajetreado Nueva York. En Irlanda
empieza el día con un paseo por la playa o por el bosque; después lee, hago surf o exploro círculos de piedra megalíticos, ¡y
se toma una Guinness y ¡música!
No es una chica de fiestas, flashes de paparazzi, ni excesos. Al contrario, para ella es muy importante disfrutar de las
pequeños momentos, como pasar tiempo con los suyos. Pareja sentimental del joyero Kenny Jossick, quien en su día fue asistente del fotógrafo Mario Sorrenti, Daria fantasea a menudo con formar una familia y tener hijos. "En realidad, no puedo esperar. ¡Pero tendremos que ver qué planes tiene el universo!"
Cada vez más alejada de las pasarelas, y centrada en unas pocas y exclusivas campañas, ¿Dónde estará en el futuro? "Tengo en mente navegar por todo el mundo. Invertir más de mí
misma en proyectos solidarios, hacer algo por la humanidad a mi manera o mejorar la vida de los demás. Explorar otros
caminos, como el cine. Actuar es algo en lo que estoy muy interesada, creo que es una manera muy bella de expresarse.
Viajar. Viajar te enseña lo que no aprendiste en la universidad. Aunque me gustaría hacerlo de una manera distinta, pasando
más que sólo cuatro días en el mismo lugar. Y estudiar* ¡Aunque, quién sabe lo que ocurrirá!" Es un alista larga.
Este verano volverá a surcar el Mediterráneo cual diosa de los mares. Pero vuelve pronto a la escena, Daria. La moda necesita a gente tan auténtica como tú.