MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Datos del malogrado telescopio espacial japonés Hitomi han revelado la importancia de los agujeros negros gigantes en los centros galácticos para la evolución de las galaxias en su conjunto.
Un estudio publicado en 'Nature' reúne datos que Hitomi logró recoger en las pocas semanas en las que estuvo activo, que fueron suficientes como para pintar un nuevo cuadro sorprendente de las fuerzas dinámicas dentro de las galaxias.
"Creemos que los agujeros negros supermasivos actúan como termostatos. Regulan el crecimiento de las galaxias", ha explicado Brian McNamara, uno de los autores y científico de la Universidad de Astrofísica de la Universidad de Waterloo.
Hitomi recogió datos de rayos X del núcleo del cúmulo de Perseo, un enorme conjunto que liga gravitacionalmente a cientos de galaxias. Está situado a unos 240 millones de años luz de la Tierra y es una de las mayores estructuras conocidas en el Universo. El grupo incluye, no sólo la materia ordinaria que forma las galaxias, sino una 'atmósfera' de plasma caliente con una temperatura de decenas de millones de grados, así como un halo de materia oscura invisible.
Este plasma es resultado del proceso que se genera cuando la materia que cae en el agujero negro libera enormes cantidades de energía en forma de partículas a alta velocidad y energía térmica. Este calor sale justo desde el horizonte de sucesos del agujero negro --su límite de no retorno--. Los restos de esta actuación son absorbidos por el agujero negro, añadiéndose a su masa, mientras que la energía liberada calienta el gas circundante, creando burbujas de plasma caliente que ondulan a través del espacio circundante, igual que las burbujas de aire se elevan en una copa de champán.
EL PROCESO
La investigación arroja luz sobre el papel crucial que juega este plasma caliente en la evolución galáctica. Los investigadores se han preguntado por qué la mayor parte del gas no se enfría y forma las estrellas y galaxias. La respuesta parece estar en que las burbujas creadas por las explosiones de energía de los agujeros negros mantienen las temperaturas demasiado altas para formar este tipo de estructuras.
"Cada vez que un poco de gas cae en el agujero negro, se libera una enorme cantidad de energía. Se crean estas burbujas y mantienen el plasma caliente. Eso es lo que evita que se conviertan en galaxias aún más grande de lo que son ahora", ha indicado el autor.
Debido a que el plasma es invisible a los ojos y a los telescopios ópticos, no ha sido hasta la llegada de los rayos X que se ha podido obtener la imagen completa de este proceso. A la luz visible, el cúmulo de Perseo parece contener muchas galaxias individuales, separadas por espacio aparentemente vacío, pero con la imagen de rayos X las galaxias individuales son invisibles y la atmósfera de plasma, centrada en la galaxia más grande de la agrupación, conocida como NGC 1275, domina la escena.
A pesar de que el agujero negro en el centro de NGC 1275 tiene sólo una milésima parte de la masa de su galaxia anfitriona, y tiene un volumen mucho menor, parece tener una gran influencia en la forma en que evoluciona la galaxia y su atmósfera de plasma caliente.