Se sospecha que un planeta aún invisible maneja el disco de Virginis 61

Actualizado 11/05/2017 16:51:22 CET
- MARINO ET AL., 2017.

   MADRID, 11 May. (EUROPA PRESS) -

   Astronómos han examinado el disco de desechos del cercano sistema 61 Virginis, que podría contener muchas pistas sobre la naturaleza de la formación planetaria más allá de nuestro sistema solar.

   61 Virginis es una estrella de secuencia principal de tipo G de 4.600 millones de años, aproximadamente del tamaño de nuestro sol, ubicada aproximadamente a 28 años luz de distancia. La estrella es conocida por ser orbitada por al menos tres planetas que son 5, 18 y 23 veces más masiva que la Tierra. Una de las características más intrigantes de este sistema es un disco de desechos que se extiende de 30 a por lo menos 100 unidades astronómicas de la estrella.

   Los discos de desechos son nubes de planetesimales y polvo que se encuentran en órbitas alrededor de muchas estrellas. Estudiar tales discos podría mejorar nuestra comprensión sobre la formación del planeta y la historia de la migración de planetas en sistemas planetarios. Con este objetivo, un equipo de astrónomos liderado por Sebastian Marino, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, ha realizado observaciones del disco de desechos de 61 Virginis utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) (ALMA) en Chile. Estas observaciones se complementaron con datos del Submillimetre Common-User Bolometer Array 2 (SCUBA2) instalado en el James Clerk Maxwell Telescope (JCMT) en el Observatorio Mauna Kea en Hawai.

   El nuevo estudio revela que el disco de desechos es más grande de lo que se pensaba. El equipo de Marino encontró que se extiende de 30 a por lo menos 150 UA. Las observaciones combinadas de ALMA y SCUBA2 / JMCT también muestran que a 0,86 mm la emisión total del disco es de aproximadamente 3,7 milijansky, y el disco tiene una distribución de densidad superficial de granos de tamaño milimétrico con una pendiente de ley de potencia de aproximadamente 0,1.

   Por otra parte, los investigadores asumen que un cuarto planeta todavía invisible puede acechar en alguna parte en el sistema entre 61 Virginis a entre 0.5 AU y el borde interno del disco. Argumentan que si el disco fue movido a 150 UA por un planeta adicional, ese mundo alienígena no visto debería tener una masa de al menos 10 masas terrestres y debería orbitar a su anfitrión a una distancia entre 10 y 20 UA.

   "Encontramos que para sacar el disco a 150 UA, el planeta debe ser más masivo que 10 masas terrestres y tener un eje semi-mayor entre 10 y 20 UA si tiene una excentricidad inferior a 0,1. De otra manera, para excentricidades más altas, podría tener una masa más baja y un eje semi-mayor entre 4 y 20 UA", concluyó el equipo, cuyo estudio ha sido publicado en arxiv.org.