Imagen compuesta de infrarrojos y radio de 30 Doradus
Imagen compuesta de infrarrojos y radio de 30 Doradus - ESO
Actualizado: jueves, 16 junio 2022 10:58

   MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Los astrónomos han desvelado nuevos detalles de la región de formación estelar 30 Doradus, también conocida como la nebulosa de la Tarántula, utilizando observaciones del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA).

   En una imagen de alta resolución publicada por el Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) y que incluye datos de ALMA, se ve la nebulosa bajo una nueva luz, con nubes de gas difusas que permiten comprender cómo las estrellas masivas dan forma a esta región.

   "Estos fragmentos pueden ser los restos de nubes que en su día fueron más grandes y que han sido destrozadas por la enorme energía que liberan las estrellas jóvenes y masivas, un proceso denominado retroalimentación", afirma en un comunicado Tony Wong, que dirigió la investigación sobre 30 Doradus presentada hoy en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS) y publicada en 'The Astrophysical Journal'.

   En un principio, los astrónomos pensaron que el gas de estas zonas sería demasiado escaso y estaría demasiado abrumado por esta retroalimentación turbulenta como para que la gravedad lo uniera para formar nuevas estrellas. Pero los nuevos datos también revelan filamentos mucho más densos en los que el papel de la gravedad sigue siendo significativo.

   "Nuestros resultados implican que, incluso en presencia de una retroalimentación muy fuerte, la gravedad puede ejercer una fuerte influencia y conducir a la continuación de la formación de estrellas", añade Wong, que es profesor de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos.

   Situada en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de nuestra Vía Láctea, la nebulosa de la Tarántula es una de las regiones de formación estelar más brillantes y activas de nuestra vecindad galáctica, situada a unos 170.000 años luz de la Tierra.

   En su corazón se encuentran algunas de las estrellas más masivas conocidas, algunas con más de 150 veces la masa de nuestro Sol, lo que hace que la región sea perfecta para estudiar cómo las nubes de gas colapsan bajo la gravedad para formar nuevas estrellas.

   "Lo que hace único a 30 Doradus es que está lo suficientemente cerca como para que podamos estudiar con detalle cómo se forman las estrellas y, sin embargo, sus propiedades son similares a las que se encuentran en galaxias muy lejanas, cuando el Universo era joven --explica Guido De Marchi, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y coautor del artículo--. Gracias a 30 Doradus, podemos estudiar cómo se formaban las estrellas hace 10.000 millones de años, cuando nacían la mayoría de ellas".

   Aunque la mayoría de los estudios anteriores sobre la nebulosa de la Tarántula se han centrado en su centro, los astrónomos saben desde hace tiempo que la formación de estrellas masivas también se produce en otros lugares.

   Para entender mejor este proceso, el equipo realizó observaciones de alta resolución que cubrían una amplia región de la nebulosa. Utilizando ALMA, midieron la emisión de luz del gas de monóxido de carbono. Esto les permitió trazar un mapa de las grandes y frías nubes de gas de la nebulosa que se colapsan para dar lugar a nuevas estrellas, y cómo cambian a medida que esas jóvenes estrellas liberan enormes cantidades de energía.

   "Esperábamos encontrar que las partes de la nube más cercanas a las estrellas masivas jóvenes mostrarían los signos más claros de que la gravedad está siendo abrumada por la retroalimentación --dice Wong--. En cambio, descubrimos que la gravedad sigue siendo importante en estas regiones expuestas a la retroalimentación, al menos en las partes de la nube que son suficientemente densas".

   En la imagen publicada por ESO, se ven los nuevos datos de ALMA superpuestos a una imagen infrarroja anterior de la misma región que muestra estrellas brillantes y nubes de gas caliente de color rosado claro, tomada con el Very Large Telescope (VLT) de ESO y el Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy (VISTA) de ESO.

   La composición muestra la forma distintiva, similar a una telaraña, de las nubes de gas de la nebulosa de la Tarántula que dieron origen a su nombre de araña. Los nuevos datos de ALMA comprenden las brillantes vetas rojo-amarillas de la imagen: gas muy frío y denso que un día podría colapsar y formar estrellas.

   La nueva investigación contiene pistas detalladas sobre cómo se comporta la gravedad en las regiones de formación estelar de la nebulosa de la Tarántula, pero el trabajo está lejos de estar terminado. "Todavía queda mucho por hacer con este fantástico conjunto de datos, y lo estamos haciendo público para animar a otros investigadores a realizar nuevas investigaciones", concluye.

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