Actualizado 26/11/2018 16:13:29 +00:00 CET

Gran parte del carbono del planeta, a dos metros bajo tierra

Bosque Tropical
WIKIPEDIA

   MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Una cuarta parte del carbono que posee el suelo terrestre está unido a minerales depositados hasta 1,83 metros por debajo de la superficie, según un estudio de la Washington State University.

   Este descubrimiento abre una nueva posibilidad para tratar con el elemento a medida que continúa calentando la atmósfera de la Tierra; pero hay un problema: la mayor parte de ese carbono se concentra en las profundidades de los bosques húmedos del mundo, y no recluirán tanto a medida que las temperaturas globales continúan aumentando.

   El investigador principal de este estudio, Marc Kramer, profesor asociado de Química Ambiental en WSU Vancouver, se basó en nuevos datos de los suelos de todo el mundo para describir cómo el agua disuelve el carbono orgánico y lo absorbe profundamente en el suelo, donde está unido física y químicamente a los minerales. Kramer y Oliver Chadwick, científico de suelos de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos, estiman que esta vía retiene alrededor de 600.000 millones de toneladas métricas, o gigatones, de carbono. Eso es más del doble del carbono añadido a la atmósfera desde los albores de la Revolución Industrial.

   Los investigadores aún necesitan encontrar una manera de aprovechar este hallazgo y llevar parte del carbono adicional de la atmósfera bajo tierra. Kramer subraya que los suelos pueden retenerlo más fácilmente. A su juicio, entender esta nueva vía es "un gran avance" en el entendimiento de cómo el carbono pasa a la clandestinidad y permanece allí.

   "Sabemos menos acerca de los suelos en la Tierra que de la superficie de Marte --subraya Kramer, cuyo trabajo se publica en la revista 'Nature Climate Change'--. Antes de que podamos comenzar a pensar en almacenar carbono en el suelo, necesitamos entender realmente cómo llega allí y cómo de probable es que se quede. Este hallazgo resalta un avance importante".

   El estudio es la primera evaluación a escala global del papel que juega el suelo en el carbono orgánico disuelto y los minerales que ayudan a almacenarlo, según los autores. Kramer analizó los datos de suelos y clima de las Américas, Nueva Caledonia, Indonesia y Europa, y extrajo datos de más de 65 sitios muestreados a una profundidad de seis pies de la Red Nacional de Observatorios Ecológicos financiada por la Fundación Nacional de Ciencias.

   "Estos datos muestran qué tipo de gran ciencia puedes hacer cuando tienes un observatorio ecológico nacional", afirma Kramer. Por un lado, permiten que los investigadores construyan un mapa a escala global de esta vía de acumulación de carbono en el suelo. Al comparar diferentes ecosistemas, Kramer vio que los ambientes húmedos capturaban mucho más carbono que los secos.

   En climas desérticos, donde la lluvia es escasa y el agua se evapora fácilmente, los minerales reactivos retienen menos del 6 por ciento del carbono orgánico del suelo. Los bosques secos no son mucho mejores, pero los bosques húmedos pueden tener hasta la mitad de su carbono total unido por minerales reactivos. Los bosques húmedos tienden a ser más productivos, con capas gruesas de materia orgánica de las cuales el agua lixiviará el carbono y lo transportará a los minerales hasta seis pies (1,83 metros) debajo de la superficie.

   "Este es uno de los mecanismos más persistentes que conocemos sobre cómo se acumula el carbono", dijo Kramer. Pero, aunque es poco probable que el cambio climático afecte directamente al carbono profundo unido a los minerales, puede influir en la vía por la cual se entierra el carbono. Esto se debe a que el sistema de distribución depende del agua para lixiviar el carbono de las raíces, las hojas caídas y otra materia orgánica cerca de la superficie y llevarlo a lo profundo del suelo, donde se unirá a minerales ricos en hierro y aluminio deseosos de formar enlaces fuertes.

   Si las temperaturas cercanas a la superficie se calientan, puede haber menos agua moviéndose a través de los suelos, incluso si las cantidades de lluvia permanecen iguales o aumentan. La mayor parte del agua que cae puede perderse debido a la evaporación y la respiración de las plantas, lo que hace que disminuya la disponibilidad de agua para mover el carbono para su almacenamiento a largo plazo.