PAMPLONA, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -
Las hortalizas de hoja (espinaca, lechuga, escarola, acelga,
borraja, endibia, etc.) tienen una tendencia natural a acumular
nitrato en sus hojas según las condiciones de cultivo. El consumo
continuado de productos con ese componente puede ser perjudicial para
la salud humana y provocar toxicologías ("enfermedad de los bebés
azules") y estar relacionado con otras afecciones a largo plazo
(cáncer de estómago, de colon, etc.".
Para evitar estas incidencias, el ingeniero Ignacio Irigoien
Iriarte recoge en la tesis publica en su tesis de la UPNA cómo
reducir el contenido de nitrato en las espinacas esas hortalizas a
través del uso de fertilizantes.
Recomienda ajustar las dosis y utilizar abonos de liberación lenta
(diciandiamina, dimetilpirazol fosfato), más eficientes que los
convencionales porque reducen su impacto en el medio ambiente.
Su investigación, apadrinada por Bonduelle, sigue abierta y
estudiará otras hortalizas. Según explicó el ingeniero, la
acumulación de nitratos en la espinaca se agudiza ante la baja
radiación solar. Su consumo provoca la aparición de la "enfermedad de
los bebés azules", con una incidencia "elevada" en Navarra,
produciéndose un caso por cada 2.000 nacimientos.
"En el Estado no hay una especial sensibilidad con el tema, al
contrario que el norte de Europa. Holanda cuentan desde hace años con
una legislación que restringe el contenido de nitratos no sólo en
espinacas, sino en lechugas, acelgas y, recientemente, la Unión
Europea ha limitado legislativamente el contenido máximo de nitrato
en espinacas para congelado a 2.000 ppm", explicó Irigoyen.