MADRID, 18 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los betabloqueadores no deberían ser la primera opción en el tratamiento de la hipertensión, según un estudio del Hospital Universitario de Humea (Suecia) que se publica en la edición digital de la revista 'The Lancet'. Los investigadores señalan que lo betabloqueadores no son tan efectivos como otros fármacos que reducen la presión sanguínea elevada en pacientes con hipertensión.
Los expertos explican que más de la mitad de la población adulta del mundo tiene hipertensión. Durante tres décadas, explican, los betabloqueadores han sido el tratamiento más utilizado para tratar esta afección y está recomendado como fármaco de primera línea en varios guías médicas actuales. 'The Lancet' publicó un estudio el pasado año en el que se concluía que un betabloqueador, llamado atenolol, es menos eficaz que otros fármacos en la reducción de los riesgos cardiovasculares en pacientes con hipertensión.
Los científicos del estudio actual investigaron la eficacia del atenolol y otros betabloqueadores en el ictus, el infarto de miocardio y todos los tipos de mortalidad. Los investigadores combinaron datos de 13 estudios en los que participaron unas 105.000 personas, que comparaban los betabloqueadores con otros fármacos antihipertensivos.
Descubrieron que el riesgo de ictus fue de un 16 por ciento superior que en otros fármacos, mientras que todos los tipos de mortalidad fueron un 3 por ciento superiores. Sin embargo, no existieron diferencias entre los fármacos en relación a los problemas de corazón.
Cuando los investigadores estudiaron el atenolol por separado, el riesgo de ictus fue del 26 por ciento superior que en otros fármacos. En otros siete estudios en los que participaban 27.500 personas, también descubrieron que cuando el efecto de los betabloqueadores se comparó con no tomar tratamiento, el riesgo de ictus se redujo un 19 por ciento.
Lars Hjalmar Lindholm, autor principal del estudio, concluye que en comparación con otros fármacos para la hipertensión el efecto de los betabloqueadores está por debajo del punto óptimo con un mayor riesgo de ictus. Los autores del estudio consideran que estos fármacos no deberían ser la primera opción de tratamiento de la hipertensión.