Actualizado 28/10/2009 12:42

El calentamiento global puede ser la puntilla para varias especies de monos en América

MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

El calentamiento global amenaza la supervivencia de especies de monos amenazadas en Sudamérica, según un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos que se publica en la revista 'Biology Letters'. Los investigadores examinaron cómo el fenómeno climático de El Niño afectaba a la abundancia de cuatro especies de monos del continente americano a lo largo de décadas.

Los científicos se centraron en los monos de gran tamaño de América del Sur, que se encuentran muy amenazados: el muriqui de Brasil, el mono lanudo de Colombia, el mono araña de Geoffroy de Panamá y el mono aullador rojo de Venezuela. Los investigadores pretendían descubrir las consecuencias del cambio climático sobre estos animales a través de cómo afecta a los árboles que suponen su fuente de alimentación.

Los investigadores plantearon que la respuesta de los árboles al cambio climático podría proporcionar un vínculo crítico entre los cambios en el clima y la abundancia de los monos. Para ello, compararon información sobre las poblaciones de monos con datos sobre las fluctuaciones en los recursos alimentarios como hojas, semillas y frutas.

Después, los científicos utilizaron modelos estadísticos para investigar cómo la comida y la información sobre la abundancia de animales se relacionaba con la información sobre la temperatura y las precipitaciones anuales. Para examinar estos factores a una escala regional y local, los investigadores utilizaron información sobre la temperatura anual media, lluvias y duración de las estaciones secas y húmedas entre 1960 y 1990 en Venezuela, Brasil, Panamá y Colombia.

Los científicos consiguieron también información sobre los datos climáticos a gran escala sobre el fenómeno de El Niño y La Niña, las fases de la Oscilación Austral de El Niño, ciclos de periodos de calor/sequía y frío/humeda en las temperaturas oceánicas y atmosférica de la región tropical del Pacífico. Estos ciclos a menudo están asociados con episodios perturbadores en el centro y norte de Sudamérica como inundaciones, sequías o alteraciones en la pesca o la agricultura.

Los resultados mostraron que las cuatro especies de monos descendían en número en relación a las fluctuaciones climáticas a gran escala. Incluso aunque las poblaciones de monos estaban separadas por grandes distancias, las tres especies de monos que consumían fruta de los árboles respondían de forma sincronizada al calentamiento a gran escala.

Durante los episodios cálidos de El Niño, los árboles producían más fruta de lo habitual, después durante los episodios de enfriamiento de La Niña, los árboles producían mucha menos fruta, dando lugar a escasez local e incluso a hambrunas.

Según los científicos, la elevada productividad de los árboles durante un episodio de El Niño puede llevar a la mayor dificultad para recuperarse en los siguientes episodios de La Niña, cuando el tiempo es húmedo, nuboso y frío. Este mecanismo podría explicar por qué los monos que comen fruta mostraban una respuesta retrasada a los episodios de El Niño incluso después de un retraso de uno o dos años.

Los monos aulladores también mostraban declives con los episodios cálidos y secos de El Niño pero la caída de su población no estaba sincronizada con la de las especies que comían fruta. Según los autores, la aparición más tardía de las hojas de las que se alimentan y su maduración más rápida como consecuencia de la sequía y las temperaturas elevadas podrían influir en la mayor mortalidad de hembras adultas y las menores tasas de nacimientos al influir sobre la disponibilidad y calidad del alimento.

Según señalan los autores, el factor que resultaba más influido por los cambios en el clima era el número máximo mensual de árboles frutales que daban fruta. Los cambios en el clima también correlacionaban en gran medida con la producción de flores y semillas. Por ello, las respuestas de la vegetación a las condiciones climáticas alteraban en gran medida los recursos alimentarios disponibles para los primates, lo que a su vez influía en el declive o aumento de sus números.

El calentamiento global ya ha producido un aumento de 0,74 grados en el pasado siglo y se espera un aumento adicional de entre 1,8 y 4 grados centígrados para este siglo. Los autores concluyen que se espera que con el calentamiento global aumenten en frecuencia los episodios de El Niño.

"Este estudio sugiere que las consecuencias de tal intensificación del fenómeno de El Niño podrían ser devastadoras para varias especies de monos de Sudamérica", concluye Eric Post, coautor del estudio.