Unos cascos fríos para la cabeza pueden convertirse en un innovador tratamiento del infarto cerebral

Europa Press Ciencia
Actualizado: jueves, 5 febrero 2004 19:39

MADRID 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

Unos cascos que enfrían el cerebro pueden minimizar las lesiones del infarto, según dos pequeños estudios presentados hoy ante la 29 Conferencia Internacional de Infarto Cerebral de la Asociación Americana del Corazón que tiene lugar hoy en San Diego, California (EE.UU.).

En uno de los estudios, desarrollado por el Centro Cardiovascular Nacional de Osaka (Japón), el casco fue testado en 17 pacientes con infarto isquémico crónico grave. En el otro estudio, llevado a cabo por científicos de University of Illinois (EE.UU.), se testó un casco de la NASA, llamado "NASA-spinoff", en seis pacientes con infarto isquémico grave. Los infartos isquémicos son causados por coágulos sanguíneos en los conductos circulatorios cerebrales o que van hacia el cerebro. Los nuevos cascos pueden mejorar el estado de los pacientes y aumentar las alterantivas de tratamiento para los infartos isquémicos.

Las bajas temperaturas protegen al cerebro de las lesiones isquémicas. Sin embargo, el enfriamiento general de la superficie cerebral se asocia con varios efectos adversos porque, para realizarlo, se requiere una anestesia general y eso aumenta el riesgo de enfermedades circulatorias y respiratorias. En el trabajo japonés, sin embargo, el casco creado no requería anestesia y fue testado en pacientes entre tres y 12 horas después de un infarto.

El casco se fijaba en la cabeza y el cuello y el enfriamiento de la cabeza continuaba, sin interrupción, durante entre tres y siete días. Al cabo de tres meses se evaluaron los resultados funcionales y se vio que el enfriamiento se había producido con éxito en todos los pacientes.

Algunos pacientes experimentaron tiritonas leves, altos niveles de potasio, algunas lesiones cutáneas leves e infecciones, pero en ningún caso se observaron efectos adversos serios. En el estudio americano se evaluaron pacientes con una media de edad de 68 años y se empleó una tecnología enfriadora de líquidos. Unas muy finas fibras ópticas se insertaron en el cerebro para lograr el enfriamiento y para controlar funciones vitales cerebrales. Los pacientes registraban un deterioro neurológico pese a haber sido tratados por hinchazón cerebral.

En el presente experimento se observó que el casco enfriaba el cerebro mucho más rápido y profundamente que el cuerpo. La tecnología se empleó en cinco pacientes una media de entre seis y ocho horas y todos la toleraron, excepto una mujer de 85 años, quien experimentó un ritmo cardiaco anormal que luego fue normalizado. En este estudio americano no se informa de los resultados del tratamiento en los pacientes, pero sus autores indican que este sistema tiene un gran potencial a desarrollar.

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