BARCELONA, 10 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de científicos dirigidos por una miembro del Instituto de
Biología Molecular de Barcelona (IBMB) del CSIC, Salomé Prat, han
descubierto la proteína que indica a la planta de la patata cuando es
el momento adecuado para formar tubérculos. En la investigación se
comprobó que una sobreexpresión de esta proteína, denominada
armadillo, permite acelerar la formación de patatas.
Las plantas de las patatas europeas actuales son resultado de una
selección lenta y progresiva de la combinación de las plantas
silvestres, que originariamente no producían tubérculos en Europa.
Estas variedades iniciales, que llegaron a Europa con el
descubrimiento de América, no producían tubérculos porque estaban
adaptadas a unos ciclos diarios de luz distintos y oscuridad --ciclo
fotoperiódico-- a los que se encontraron aquí.
La ventaja de la selección actual de las plantas de la patata es que
éstas se han hecho más o menos insensibles a las condiciones de
fotoperíodo que se produce durante el verano y al llegar el otoño,
frente a la variedad original que en Europa no producía tubérculos.
No obstante, la desventaja es que las variedades europeas "son
débiles ante la aparición de hongos y plagas de insectos", lo que
"implica una mayor utilización de pesticidas", indicó la coordinadora
del estudio, Salomé Prat.
En las conclusiones del estudio, que mañana se publica en la revista
científica 'Cello', se indica que la proteína 'armadillo' es la
responsable la formación de tubérculos, ya que determina un cambio en
los niveles de expresión de otros factores como las hormonas
giberelinas, responsables del crecimiento del tallo de la patatera.
Las hojas de la patatera tienen una proteína, denominada fitocrom,
que es la que recibe la señal para iniciar una serie de mecanismos
desconocidos que dan como resultado la formación de tubérculos y en
los que participa la proteína 'armadillo'.
En la investigación, se comprobó que al aumentar la cantidad de esta
proteína en las plantas modificadas genéticamente se aceleraba la
formación de tubérculos aunque la planta que crecía era más pequeña
que las habituales. Así, los investigadores descubrieron que la
producción de tubérculos es inversamente proporcional a la
concentración de hormonas giberelinas --responsable del crecimiento
del tallo subterráneo de la planta-.
Según Salomé Prat, la proteína identificada, denominada 'armadillo',
evita que estas hormonas se concentren en la zona subterránea de la
planta. Este descubrimiento permitirá utilizar el armadillo como
biomarcador para seleccionar las mejores variedades de patata sin
tener que modificarlas previamente. Asimismo, también se podrán
modificar las plantas obtenidas a partir de los vegetales silvestres
originales, que son más resistentes y que no necesitarían tantos
pesticidas como las actuales variedades europeas.
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(EUROPA PRESS)
08/10/10-55/01
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