MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) -
Los científicos que estudian el canto de los pájaros han estado intrigados por la posibilidad de que el habla y la música humanas puedan enraizarse en procesos compartidos en variedad de animales.
Ahora, la investigación de biólogos de la Universidad McGill, en Canadá, proporciona nueva evidencia para respaldar esta idea.
En una serie de experimentos, los investigadores encontraron que los pinzones cebra jóvenes --una especie a menudo utilizada para estudiar el canto de los pájaros-- son intrínsecamente sesgados para aprender a producir determinados tipos de patrones de sonido sobre los demás.
"Además, estos patrones de sonido se parecían a los patrones que se observan con frecuencia en los idiomas humanos y en la música", dice el profesor asociado de Biología en McGill Jon Sakata, autor principal de un artículo que se publica este miércoles en la edición digital de 'Current Biology'.
La idea de los experimentos se inspiró en las hipótesis actuales sobre el lenguaje humano y la música. Los lingüistas han descubierto durante mucho tiempo que las lenguas del mundo comparten muchas características comunes, denominadas "universales", las cuales abarcan la estructura sintáctica de los lenguajes (por ejemplo, el orden de las palabras) así como los patrones acústicos de habla más finos, como el tiempo, el tono y el estrés de los enunciados.
Algunos teóricos, incluido Noam Chomsky, lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense, han postulado que estos patrones reflejan una "gramática universal" construida sobre mecanismos cerebrales innatos que promueven y sesgan el aprendizaje del lenguaje. Los científicos continúan debatiendo el alcance de estos mecanismos cerebrales innatos.
Al mismo tiempo, amplios estudios de canciones de pinzones de cebra han documentado una variedad de patrones acústicos que se encuentran universalmente en todas las poblaciones. "Debido a que la naturaleza de estos patrones universales tiene similitudes con los de los humanos y porque los pájaros cantores aprenden sus vocalizaciones de la misma manera que los humanos adquieren el habla y el lenguaje, nos sentimos motivados para probar la predisposición biológica en el aprendizaje vocal en aves canoras", dice el coautor del nuevo estudio Logan James, estudiante de doctorado en el laboratorio de Sakata.
UN BUFFET DE CANTOS DE PÁJAROS
Con el fin de aislar las predisposiciones biológicas, James y Sakata individualmente instruyeron a los pinzones cebra jóvenes con canciones que constaban de cinco elementos acústicos dispuestos en todas las secuencias posibles. Las aves fueron expuestas a cada permutación de secuencia en igual proporción y en un orden aleatorio. Cada pinzón, por lo tanto, tuvo que "elegir" individualmente qué secuencias producir a partir de este buffet de cantos de pájaros.
Al final, los patrones que las aves criadas en laboratorio preferían producir eran muy similares a los observados en las poblaciones naturales de aves. Por ejemplo, al igual que los pinzones cebra silvestres, las aves entrenadas con secuencias aleatorias a menudo realizan una "llamada a distancia", una vocalización larga y grave, al final de su canción.
Otros sonidos tenían muchas más probabilidades de aparecer al principio o en medio de la canción; por ejemplo, es más probable que se produzcan vocalizaciones cortas y agudas en el medio de la canción que al comienzo o al final de la canción. Esto coincide con los patrones observados en diversos idiomas y en la música, en los que los sonidos al final de las frases tienden a ser más largos y de tono más bajo que los sonidos en el medio.