MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -
El consumo de cocaína entre los adolescentes de la Comunidad de Madrid se ha triplicado en cuatro años. Así, si en 2000 el 1,1 por ciento de los escolares de la región de entre 14 y 18 años se declaraba consumidor habitual de cocaína, ahora ese porcentaje se sitúa en el 3,4 por ciento, siendo superior entre los chicos que entre las féminas.
Por el contrario, la ingesta de éxtasis y otras drogas de diseño cae notablemente, pasando del 3,2 al 1,2 por ciento en consumo habitual, mientras que tranquilizantes, alucinógenos, inhalantes, 'speed', anfetaminas y heroína presentan cifras de prevalencia por debajo del uno por ciento, a excepción de los tranquilizantes sin prescripción médica, consumido por el 2,1 por ciento de los jóvenes encuestados, mayoritariamente por chicas.
Así se refleja en la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar de la Comunidad de Madrid correspondiente a 2004, que fue presentada hoy por el gerente de la Agencia Antidroga, Manuel Molina. Otras de las conclusiones que se extraen del informe es que el alcohol y el tabaco se mantienen como las drogas de mayor prevalencia entre los menores de la región, siendo ambas sustancias consumidas en mayor medida por ellas que por los varones.
SE INCREMENTA EN LAS CHICAS
El sondeo, realizado mediante entrevistas a 3.033 escolares de entre 14 y 18 años, ambas inclusive, en 142 aulas de 71 centros, revela además que el consumo de drogas se incrementa en las chicas hasta alcanzar y equipararse al de los varones, llegando a superarlos en el caso del alcohol, el tabaco y los tranquilizantes.
En cuanto al cánnabis, es consumido habitualmente por el 26,2 por ciento de los adolescentes madrileños, porcentaje que es superior en 1,3 puntos porcentuales a la prevalencia de consumo de 2002, cuando se situaba en el 24,9 por ciento.
Los jóvenes que declararon consumir dicha sustancia señalaron que su consumo les produce pérdidas de memoria (lo afirmó el 30,5%), dificultad para estudiar o trabajar (el 19,7%), tristeza, ganas de no hacer nada o depresión (17,1%) y enfermedades o problemas físicos (6,6%).
MÁS CONSUMO CUANTO MÁS TARDE SE VUELVE
Uno de los aspectos destacados por Molina es que la prevalencia del consumo de las distintas sustancias estupefacientes está ligado, más que a la edad, a la hora de vuelta a casa, así como que entre los adolescentes la percepción del riesgo suele asociarse a la cantidad y frecuencia de consumo más que al tipo de sustancia, algo que ocurre con la cocaína y el cánnabis.
En este sentido, el gerente de la Agencia Antidroga sostiene que la percepción del riesgo frente a una droga no va acompañada en ocasiones de un menor consumo, como pudiera esperarse. Además, alertó de que en comparación con 2002 ha disminuido el concepto de riesgo por consumo de alcohol.
PERMISIVIDAD DE LOS PADRES
En cuanto a la actitud de los padres, Molina criticó su excesiva permisividad en el caso del alcohol, toda vez que sólo el 16,8 por ciento de ellos prohíbe a sus hijos consumirlo, aunque son muy poco permisivos con el consumo de drogas como la cocaína y el éxtasis (prohíben su consumo el 88,3 por ciento).
Además, incidió en que la actitud de los padres se muestra más permisiva hacia el consumo de drogas, salvo el cánnabis, en las chicas, mientras que son más permisivos con los chicos en el consumo de esta sustancia.
UNO DE CADA TRES ESTÁ 'LIMPIO'
En su intervención, el gerente de la Agencia Antidroga quiso destacar como dato positivo que, en todo caso, el sondeo muestra que el 32 por ciento de los adolescentes encuestados dijeron no consumir habitualmente (en los 30 días previos al sondeo) ninguna sustancia adictiva, legal o ilegal.
Este grupo de no consumidores se concentra entre los 14 y los 16 años y las razones que esgrimen para mantenerse alejados de las drogas es que se sienten bien y no juzgan necesario consumirlas (56%) y que perjudicaría su salud física y mental (53,4%), seguidas por el hecho de tener un ocio alternativo al consumo de estas sustancias (27,8%).