MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -
Científicos de la Universidad del Estado de Ohio han descubierto
que la mutación genética que causa el cáncer infantil,
retinoblastoma, deriva habitualmente en la muerte fetal y en el
aborto, según se ha visto en animales de laboratorio, al interrumpir
las funciones normales de la placenta.
El nuevo hallazgo, publicado en la última edición de la revista
Nature, podría obligar a los investigadores a que reevalúen el gen Rb
y el rol que juega en la causa del cáncer. Hace 20 años, el gen Rb
fue el primero en ser identificado como un gen supresor de tumores,
lo que significa que cuando funciona con normalidad puede evitar que
las células crezcan fuera de control.
Los especialistas creen que se trata de una pieza clave dentro del
ciclo celular, activándose y desactivándose en según qué fases de la
división (reproducción) celular. Se cree también que Rb está
vinculado a dos procesos clave que frecuentemente se alteran cuando
comienza el cáncer: la proliferación (crecimiento celular) y la
apoptosis (muerte celular).
Los autores del trabajo señalan que siempre hay algún problema con
la ruta del gen Rb en casi cada cáncer que se conoce. Pese a que Rb
está muy vinculado con el retinoblastoma, los autores del nuevo
estudio indican que la muerte celular se debe realmente a cambios
estructurales en la placenta, inducidos por alteraciones que a su vez
se deben a mutaciones del citado gen.