VALLADOLID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -
Castilla y León alberga una población de 85 osos pardos repartidos
en dos poblaciones entre las que no se ha dado un intercambio
genético. En la primera de estas poblaciones, en al zona del Alto
Sil, en la provincia de León, existen 60 ejemplares, y en la montaña
palentina residen otros 25 osos.
El presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero,
aseguró, en declaraciones a Europa Press, que el número de osos que
pueblan las montañas de Castilla y León "permite ser optimistas
porque se ha podido frenar la reducción de ejemplares" a pesar de que
en el caso de la zona leonesa continúa la amenaza de extinción
mientras que en la montaña palentina existen problemas para la
reproducción.
Por ello la Fundación continúa con sus labores de seguimiento y
análisis de las dos poblaciones de osos gracias a la financiación
aportada por el Ministerio de Medio Ambiente, de los fondos a menores
de patrocinadores, empresas y Organizaciones No Gubernamentales y
como muestra de la importancia del proyecto, la Fundación es la única
que ha recibido los fondos europeos del Programa Life-Naturaleza,
subvención recibida en tres ocasiones.
PATRULLAS DE SEGUIMIENTO
A raíz de un convenio firmado con la Consejería de Medio Ambiente
de la Junta, la Fundación Oso Pardo ha conseguido fondos para
mantener tres patrullas de vigilancia y seguimiento de esta especie
en peligro de extinción. La primera de ellas patrulla por la zona del
Alto Sil y está formada por cuatro personas; la segunda, con tres
integrantes, actúa por la zona de Riaño (León) y otra, de un número
igual de efectivos, se sitúa en la montaña Palentina.
Palomero explicó, en declaraciones a Europa Press, que estas
patrullas se encargan de tomar datos sobre los osos y de combatir el
furtivismo y sus integrantes "se caracterizan por ser lugareños,
generalmente jóvenes, volcadísimos en lo que hacen y orgullosos por
ello".
El perfil de los guardas particulares de campo que integran estas
patrullas está muy cuidado, ya que reciben una formación que van
desde como manejar un incendio, legislación, tratamiento y vigilancia
de especies protegidas y son preparados para realizar buena parte de
las tareas de educación ambiental y de la organización de jornadas de
visita a las hábitat de las que se encarga la Fundación.
Estos profesionales, a los que Palomero elogia constantemente por
su dedicación a lo que él denomina "tema oso", se encargan de remitir
a la Junta de Castilla y León una serie de informes diarios y
mensuales en los que se recoge cualquier tipo de incidencia por
mínima que sea, incluso si no ha ocurrido nada relevante.
FOCOS DE VENENO
A través de estos informes, la Fundación Oso ha descubierto algo
que les ha llegado a preocupar, la reaparición de focos de veneno,
algo que parecía erradicado, que "no se estáN utilizando contra los
osos pero puede ser mortal para ellos de todos modos", indicó
Palomero.
Fenómenos como estos preocupan a los conservadores de osos debido
a la dificultad que tiene esta especie para procrear, ya que cría
cada dos o tres años, y debido a la alta mortalidad en las crías.
COMIDA PARA OSOS
Las patrullas de la Fundación Oso Pardo son principalmente un
apoyo de la actividad realizada por la Junta de Castilla y León a
través de sus patrullas de seguimiento y control, a pie y en
vehículos todo terreno, y también a través de la investigación y la
divulgación del respeto a las especies en extinción.
Pero además, destacan las labores de la Consejería de Medio
Ambiente en la reforestación de distintos corredores que ponen en
comunicación la montaña palentina y de León con los valles gallegos,
asturianos y cántabros. A través de la plantación de frutos secos
durante el otoño, cuando las existencias son prácticamente nulas,
posibilitan que los osos no tengan que adentrarse en zonas donde
pueden ocasionar daños a la propiedad privada.
Una labor similar realiza en Palencia el Fondo de la Protección de
los Animales Salvajes (FAPAS), con la plantación de cerezos
silvestres que sirvan de alimento a los osos. Esta actividad se
realiza mediante la colaboración con los denominados Huertos de la
Tercera Edad trabajados por personas mayores y que Cruz Roja se
encarga de gestionar.