Dos poblaciones de 85 osos pardos pueblan las montañas de Castilla y León, en Alto Sil y en el norte de Palencia

Europa Press Ciencia
Actualizado: domingo, 20 julio 2003 15:29

VALLADOLID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Castilla y León alberga una población de 85 osos pardos repartidos

en dos poblaciones entre las que no se ha dado un intercambio

genético. En la primera de estas poblaciones, en al zona del Alto

Sil, en la provincia de León, existen 60 ejemplares, y en la montaña

palentina residen otros 25 osos.

El presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero,

aseguró, en declaraciones a Europa Press, que el número de osos que

pueblan las montañas de Castilla y León "permite ser optimistas

porque se ha podido frenar la reducción de ejemplares" a pesar de que

en el caso de la zona leonesa continúa la amenaza de extinción

mientras que en la montaña palentina existen problemas para la

reproducción.

Por ello la Fundación continúa con sus labores de seguimiento y

análisis de las dos poblaciones de osos gracias a la financiación

aportada por el Ministerio de Medio Ambiente, de los fondos a menores

de patrocinadores, empresas y Organizaciones No Gubernamentales y

como muestra de la importancia del proyecto, la Fundación es la única

que ha recibido los fondos europeos del Programa Life-Naturaleza,

subvención recibida en tres ocasiones.

PATRULLAS DE SEGUIMIENTO

A raíz de un convenio firmado con la Consejería de Medio Ambiente

de la Junta, la Fundación Oso Pardo ha conseguido fondos para

mantener tres patrullas de vigilancia y seguimiento de esta especie

en peligro de extinción. La primera de ellas patrulla por la zona del

Alto Sil y está formada por cuatro personas; la segunda, con tres

integrantes, actúa por la zona de Riaño (León) y otra, de un número

igual de efectivos, se sitúa en la montaña Palentina.

Palomero explicó, en declaraciones a Europa Press, que estas

patrullas se encargan de tomar datos sobre los osos y de combatir el

furtivismo y sus integrantes "se caracterizan por ser lugareños,

generalmente jóvenes, volcadísimos en lo que hacen y orgullosos por

ello".

El perfil de los guardas particulares de campo que integran estas

patrullas está muy cuidado, ya que reciben una formación que van

desde como manejar un incendio, legislación, tratamiento y vigilancia

de especies protegidas y son preparados para realizar buena parte de

las tareas de educación ambiental y de la organización de jornadas de

visita a las hábitat de las que se encarga la Fundación.

Estos profesionales, a los que Palomero elogia constantemente por

su dedicación a lo que él denomina "tema oso", se encargan de remitir

a la Junta de Castilla y León una serie de informes diarios y

mensuales en los que se recoge cualquier tipo de incidencia por

mínima que sea, incluso si no ha ocurrido nada relevante.

FOCOS DE VENENO

A través de estos informes, la Fundación Oso ha descubierto algo

que les ha llegado a preocupar, la reaparición de focos de veneno,

algo que parecía erradicado, que "no se estáN utilizando contra los

osos pero puede ser mortal para ellos de todos modos", indicó

Palomero.

Fenómenos como estos preocupan a los conservadores de osos debido

a la dificultad que tiene esta especie para procrear, ya que cría

cada dos o tres años, y debido a la alta mortalidad en las crías.

COMIDA PARA OSOS

Las patrullas de la Fundación Oso Pardo son principalmente un

apoyo de la actividad realizada por la Junta de Castilla y León a

través de sus patrullas de seguimiento y control, a pie y en

vehículos todo terreno, y también a través de la investigación y la

divulgación del respeto a las especies en extinción.

Pero además, destacan las labores de la Consejería de Medio

Ambiente en la reforestación de distintos corredores que ponen en

comunicación la montaña palentina y de León con los valles gallegos,

asturianos y cántabros. A través de la plantación de frutos secos

durante el otoño, cuando las existencias son prácticamente nulas,

posibilitan que los osos no tengan que adentrarse en zonas donde

pueden ocasionar daños a la propiedad privada.

Una labor similar realiza en Palencia el Fondo de la Protección de

los Animales Salvajes (FAPAS), con la plantación de cerezos

silvestres que sirvan de alimento a los osos. Esta actividad se

realiza mediante la colaboración con los denominados Huertos de la

Tercera Edad trabajados por personas mayores y que Cruz Roja se

encarga de gestionar.

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