MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las autoridades sanitarias estadounidenses elevan ya a dos el
número de muertes por infarto relacionadas con los efectos de la
vacuna contra la viruela. La última fallecida es una trabajadora
sanitaria de 57 años que falleció de un ataque al corazón el pasado
16 de marzo, 18 días después de haber recibido este tratamiento
preventivo, según informa hoy "New York Times".
Esta muerte se suma a la de otra trabajadora sanitaria cuyo caso
fue referido el pasado miércoles por el Centro de Control de
Enfermedades estadounidense. Ambas forman parte del dispositivo que
prepara el Gobierno norteamericano ante un eventual ataque
bioterrorista.
Además de estos fallecimientos, otros tres voluntarios civiles
también han sufrido ataques al corazón, dos padecieron dolor de pecho
y dos más tienen cuadros de inflamación de este órgano. Estos efectos
también se han registrado en 10 militares después de haber sido
vacunados. El director de este programa de vacunación, John D.
Grabenstein afirma que estos efectos secundarios son "extremadamente
raros", teniendo en cuenta que se han producido 10 casos entre los
más de 350.000 militares que han recibido la vacuna.
En cualquier caso, hasta que se determine si estos síntomas
cardiacos están relacionados con la vacuna o no, se ha decidido
suspender de forma temporal la administración a aquellas personas que
padezcan enfermedades cardiológicas o factores de riesgo asociados a
las mismas.
En este sentido, se da la circunstancia de que gran parte de los
trabajadores sanitarios, por su edad, tienen enfermedades cardiacas o
factores de riesgo, incluido las dos sanitarias que han fallecido.
Sin embargo, los militares reclutados son jóvenes y, a priori, de
buena salud. Según los expertos, en el pasado también se han dado
casos de inflamación cardiaca relacionados con esta vacuna, sin
embargo nunca se habían registrado ataques al corazón o dolores de
pecho.
No obstante, las primeras campañas de vacunación se centraron en
niños y ciudadanos jóvenes, mientras que en el actual programa dos
tercios de los voluntarios tienen en torno a 45 años.
Por su parte, los cardiólogos afirman que la conexión entre la
vacuna y los diferentes tipos de problemas cardiacos es
"biológicamente posibles". La razón es que este fármaco provoca una
infección de bajo grado, ligada al virus que contiene.
En este sentido, la Asociación Americana del Corazón publicó ayer
un comunicado en el que también se pronunciaba a favor de suspender
este programa hasta que se disponga de mayor información sobre los
riesgos asociados. Hasta el momento se han vacunado un total de
25.645 trabajadores sanitarios.
Por su parte, el presidente de este país, George Bush autorizó el
pasado mes de diciembre la inoculación de 439.999 doctores,
enfermeras y personal de emergencias, ante la posibilidad de sufrir
un ataque de estas características.