MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -
"Salvar la Encina", una empresa de Santa Marta de los Barros
(Badajoz) dedicada al trasplante y recuperación de las encinas, ha
conseguido salvar la vida de uno de estos árboles de cerca de mil
años de edad, un milenio completo cobijando bajo sus poderosas ramas
a los hombres que ahora pretendían ahogarla bajo las aguas de lo que
será la enorme presa portuguesa de Alqueva.
Estos entusiastas de las encinas propusieron al viticultor Alfredo
Schlegel, de Almendralejo, la posibilidad de que su bodega fuese
presidida por este milenario árbol, y él, que se declara defensor a
ultranza del medioambiente aceptó de inmediato, fue al lugar donde
enraizó hace mil años esta encina y decidió llevársela a su bodega a
unos cien kilómetros de distancia con la ayuda de "Salvar la Encina".
Para trasplantar una encina, un árbol que hasta que estos
empresarios de Santa Marta no demostraron lo contrario, se pensaba
que era imposible trasplantar, hace falta mucho trabajo y mucha
maquinaria, hay que tener en cuenta que son 17.000 kilos de encina,
con un tronco que mide más de dos metros y medio de diámetro.
De esta forma, y una vez talada y curada se procede a cargarla en
un trailer con la ayuda de una grúa de gran tonelaje. De esta guisa
viajó la encina unos cien kilómetros hasta Almendralejo, donde llegó
a su destino y fue devuelta a la tierra, donde ahora, con paciencia y
suministrándole vitaminas como si de un enfermo humano se tratase, se
espera que de aquí a muy poco recupere su fuerza original y quien
sabe, pronto de bellotas, no sería la primera vez.