MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -
Una encina de más de 400 años de antigüedad y 18 toneladas de
peso, crecida en una localidad de Badajoz, fue trasplantada hoy a la
Colonia de la Dehesa del Príncipe, en el madrileño distrito de
Latina, gracias a la iniciativa emprendida por la cooperativa "Salvar
la Encina" de Extremadura, que ha logrado que Su Majestad la Reina
doña Sofía haya decidido amadrinar este árbol.
En la plantación de este espectacular ejemplar de encina, que fue
llevada a cabo por la Asociación de Casas de Extremadura en Madrid en
una zona terriza del citado barrio, colaboró además la Junta
Municipal de Latina y el Departamento de Parques y Jardines del
Ayuntamiento de la capital.
Se da la circunstancia de que el concejal-presidente de este
distrito madrileño, Antonio Moreno (PP), es extremeño y que la
Colonia de la Dehesa del Príncipe, situada a la derecha de la
Carretera de Extremadura, es el punto del término municipal de Madrid
más cercano a dicha provincia.
Esta encina centenaria había crecido hasta hoy en Santa Marta
(Badajoz) y estaba destinada a ser talada, pues su entorno se ha
convertido ahora en una planta de áridos, y los propietarios de la
gravera reclamaban el espacio ocupado por el árbol.
En vista de la antigüedad y dimensiones del ejemplar, la gravera
se puso en contacto con la Cooperativa "Salvar la Encina" para que
ellos estudiasen la posibilidad de llevar el árbol a otro lugar donde
pudiese seguir con su ciclo vital.
AMADRINADO POR LA REINA
Según cuenta Francisco Corbacho, gerente de esta cooperativa
extremeña, "hay quien dice que la encina es la especie reina de los
árboles mediterráneos y por ello creímos que podríamos escribir a la
reina y pedirle que la apadrinase". Tras esto, la Casa Real contestó
a sus escritos y les comunicó que Su Majestad la Reina "estaba
encantada de apadrinar la encina, que conocía nuestra labor y le
parecía magnífica".
Una vez conocido el interés de la Reina por ser la Madrina de este
árbol, "Salvar la Encina" se puso en contacto con la Asociación de
Casas de Extremadura en Madrid para que fuesen ellos los encargados
de buscar un lugar donde devolver al suelo a la encina. De esta
forma, decidieron que su ubicación idónea podría ser la Colonia de la
Dehesa del Príncipe (Latina), donde finalmente quedó hoy plantada.