ZARAGOZA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
La predisposición genética puede explicar el 60 por ciento de los casos de vulnerabilidad a padecer anorexia nerviosa, según explicó hoy el psiquiatra Josep Toro en el V Congreso Nacional sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria que se celebra en el Auditorio de Zaragoza desde el miércoles.
Toro explicó que, según los estudios que tratan sobre las causas de la anorexia nerviosa, el factor que más incide es el genético. Por eso, "ya no podemos decir que la anorexia nerviosa tenga una causa desconocida", precisó.
Según el especialista, si bien no se conocen todavía los genes implicados en esta predisposición, hay investigaciones que ya han avanzado que puede estar relacionado con la función serotoninérgica, que regula la sensación de apetito, determinadas funciones hormonales, y determinados estados de ánimo.
Además, hay conductas que tienen una explicación genética, por ejemplo, la susceptibilidad a la malnutrición, que desencadena cambios psicológicos y biológicos y que puede desembocar en una anorexia nerviosa.
En cuanto a la personalidad, los caracteres temperamentales, aquellos que se caracterizan por el excesivo perfeccionismo o el neuroticismo, son también factores de riesgo, elemento que, además está determinado genéticamente, igual que la sensación de insatisfacción corporal.
Todo esto hace que aparezcan trastornos entre miembros de una misma familia. Sin embargo, ha matizado el doctor Toro, si una persona con un alto porcentaje de predisposición genética a padecer anorexia se alimenta normalmente no desarrollará la enfermedad, ya que junto a los factores genéticos, también incluyen los ambientales y culturales.
El especialista ha asegurado que "la decisión de no comer es un factor ambiental" y "el problema está en determinar porqué se toma esta decisión y en un altísimo porcentaje se toma por razones estéticas".
Asimismo, ha continuado, este modelo estético de delgadez se transmite a través de los medios de comunicación, las familias y de determinados grupos (amigas, homosexuales varones, por ejemplo), ha indicado Josep Toro.
SOCIEDAD, CULTURA, DEPORTE
La escritora Espido Freire y el deportista Abel Antón han participado en la mesa redonda "Sociedad, cultura, deporte y trastornos de la conducta alimentaria". Antón ha explicado la necesidad de llevar una dieta adecuada entre los deportistas porque se les exige un rendimiento al cien por cien.
Pero, en algunos casos, el mantener estas dietas puede convertirse en una obsesión. En su caso personal, ha reconocido que, siguiendo la dieta, no rendía al máximo de sus posibilidades. "Decidí dejarla y llevar una alimentación normal. Así empecé a encontrarme mejor y a rendir", ha explicado.
Según el ex atleta, el riesgo entre los deportistas está en la obsesión, en pensar que por comer menos se estará mejor deportivamente. Sin embargo, ha alertado de que la falta de alimentación suele compensarse con vitaminas o con otros compuestos o sustancias prohibidas cuyas consecuencias son muy peligrosas para el organismo.
Por su parte, Espido Freire ha criticado duramente a la publicidad "como mecanismo que transmite unos valores podridos que influyen en la aparición de enfermedades de la conducta alimentaria". Según la escritora, este daño es inmediato e irreversible y está presente en multitud de formas, en marquesinas, televisión e internet.
Además, ha considerado que la publicidad agudiza las contradicciones en las que se mueve la sociedad, que convierte en diferente la normalidad y ha criticado el modelo de mujer que se transmite, identificándola como algo voluble y poco fiable.
Espido Freire también ha recordado que hay factores de fondo que contribuyen a que se cronifique la enfermedad como los mensajes reiterativos de la publicidad, la necesidad de satisfacer los impulsos de forma consumista, la sexualización de la mujer, el placer inmediato y la falta de expresión de emociones como el amor.
TRATAMIENTOS
El doctor del Hospital Niño Jesús de Madrid, Gonzalo Morandé, ha presentado el programa de hospitalización domiciliaria que llevan a cabo en el centro desde hace unos años. Se trata de un programa pionero en España y que ha tratado ya a unas 200 pacientes de anorexia nerviosa o de anorexia incompleta.
La opción de la hospitalización domiciliaria comenzó en 1998 como alternativa al tratamiento en el centro hospitalario para determinados casos. Según Morandé, "disponemos ya de datos para poder comparar la evolución de estas pacientes y puede verse que hay un 90 por ciento de recuperación y sólo un 10 por ciento de recaídas".
Además, ha continuado, "las familias salen reforzadas y están alertas ante cualquier indicio de posible recaída". La hospitalización domiciliaria se propone a adolescentes que presentan unas características determinadas que hace pensar que este tratamiento puede llevarse a cabo.
Una vez las pacientes aceptan el programa y se sabe que contará con un equipo, en general la familia, que la vaya a ayudar, es necesario contar con la disposición total de los padres. El tratamiento dura entre 40 y 50 días.
"Lo más importante es que la paciente tenga motivación suficiente para quedarse en casa y seguir rigurosamente el programa que se le establece para ese tiempo. Por otro lado, las familias deben hacerlo cumplir. Cuentan con todo el apoyo médico para poder enfrentarse a la enfermedad y hemos podido comprobar que, tras esta experiencia, salen más reforzadas y con más capacidad para aprender", ha explicado el especialista.